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lunes, 31 de diciembre de 2012

ROTONDA DEL HOSPITAL: TRAS MUCHOS MESES DE OBRAS, LA NUEVA CHAPUZA "MADE IN PARLA"


















Muchos lleváis varios  meses contemplando con asombro y sorpresa la esperpéntica evolución
de la surrealista decoración de la rotonda del hospital de Parla, en la entrada de ParlaSur y ya comentábais con indignación e incredulidad cómo era posible semejante
barbaridad. Algunas personas incluso hablaban de la posibilidad de que se
tratara de una broma de cámara oculta.









Efectivamente lleváis muchos meses viendo como los operarios
parece que jugaban al Lego construyendo el pozo y el puentecito que se caía una
y otra vez porque se han destinado durante meses recursos, medios y personal
pagado por todos los parleños.................para esto. Es tal la chapuza que,
con un par de semanas de existencia, al pozito recién inaugurado ya le faltan
unas cuantas piedras. Quizás la “banda del pulpo” y todo su séquito de
bienpagaos socialistas va a montar allí su portal de Belén viviente en esta Navidad.




Pero por fin tenemos el resultado, a la altura de lo
esperado y no decepciona en absoluto porque se trata de otra de las
disparatadas chapuzas con el sello “Made in Parla”, siempre garantía de ruina,
cutrez y despilfarro. Que la atrasada, arruinada y empobrecida Parla, capital
del paro, de los desahucios, del ladrillazo y territorio okupa, sea un
asentamiento de ladrillos más cercano al subdesarrollo que a cualquier lugar “normal”
no es casual. 




Hasta la estatua de la Pantoja en su pueblo se considera arte de
vanguardia comparada con esta cutrez. Nada nuevo por el guetto parleño. 


martes, 30 de noviembre de 2010

PARLA-ESTE, PREMIO "HORROR URBANO" 2010

 











La Fundación para el Progreso de Madrid, una asociación progresista de carácter cívico, ha hecho pública la Guía de Horrores Urbanos 2010, un tradicional decálogo de periodicidad anual donde se resumen las diez actuaciones más aberrantes y deplorables realizadas a lo largo y ancho de la Comunidad de Madrid durante el presente año.

Y en esta edición de la Guía de Horrores Urbanos 2010 uno de los galardonados es ............ PARLA

Efectivamente, por méritos propios, al margen de otras carencias y conceptos urbanísticamente desfasados de los que hace gala este fallido desarrollo urbanístico, las descomunales chapuzas perpetradas en el barrio dormitorio de Parla-Este en lo referente a las “zonas verdes”(que de verde tienen el color del plástico) superan negativamente todo lo visto hasta la fecha.

Justo y merecido galardón para Parla porque no existe parangón en los desastres y despropósitos cometidos en los ajardinamientos y zonas verdes del barrio de Parla-Este. Una aberración medioambiental en grado superlativo. 

Tal y como se cita literalmente en las conclusiones de los técnicos que han visitado y evaluado el barrio de Parla-Este, se trata de un verdadero atentado ecológico en toda regla, fundamentado en la ceguera, desconocimiento, desprecio medioambiental, prepotencia, incompetencia, despotismo e intereses particulares de los que han hecho gala todos los responsables en semejante engendro de fallido y desolado barrio. 





martes, 23 de noviembre de 2010

ALCORQUES ENLOSADOS EN PARLA-ESTE, LA CHAPUZA CONTINÚA




 







Se han hecho de rogar pero al fin ya los tenemos en las
calles del barrio de Parla-Este tras encontrarse por centenares en el resto de
calles de Parla. Allí donde debería haber árboles, simplemente nos encontramos
losas. 





Adefesios y parches a los que ya estamos acostumbrados en Parla.
Efectivamente, son los “alcorques enlosados”, esa gran aportación parleña al
mundo del surrealismo y los horrores urbanísticos. 





Es el equivalente viario a
la lapidación de la naturaleza a cargo de esos talibanes arrasadores del medio
ambiente, que en el colmo de los despropósitos ponen de este modo la guinda a
los jardines de plástico y cemento, las palmeras tropicales y las florecillas
de quita y pon (por el gasto disparatado en miles y miles de flores a reponer
constantemente). 





Es la antítesis de la eficiencia, el ahorro, el paisajismo y
la vegetación bioclimática, palabras alóctonas en un lugar tan peculiar como Parla.







Otro episodio revelador de que lo de la crisis mundial es pecata minuta
con lo que tenemos en las calles de Parla. Estremecedora la caterva municipal
de incompetentes e incapaces responsables del medioambiente parleño que
parasitan con nuestros impuestos.

viernes, 25 de diciembre de 2009

ATENTADO ECOLÓGICO EN PARLA-ESTE: JARDINES DE CEMENTO Y PLÁSTICO




















 






El enorme desarrollo urbanístico
de Parla-Este, al margen de su diseño ya rancio y caduco según los conceptos
del urbanismo contemporáneo, ha estado condenado desde su nacimiento a ser una
especie de desfasada ciudad dormitorio, fácilmente perceptible a simple vista
por parámetros tan fundamentales como: los flujos de salida y entrada de coches
-siempre intensísimos a primeras y últimas horas del día-, la inexistencia de
empleos ni empresas en la zona, sin accesos directos de entrada y salida a las
autovías, escasísima presencia de gente en las calles, falta de
establecimientos comerciales de calidad y un precario transporte público que se limita a
un tranvía urbano y a un autobús que cada media hora une Madrid con Parla. A esta manifiesta realidad en el funcionamiento de un ámbito urbano plagado de carencias, sin duda han
contribuido la falta de infraestructuras y servicios de todo tipo que lastran
de manera especial la dinámica cotidiana de esta parte del mundo. No podía ser
de otro modo tratándose de un municipio con un estigma tan peyorativo y ganado
a pulso por méritos propios como es el caso de Parla.












Uno de los más evidentes signos
de abandono del barrio de Parla-Este era, hasta la infamia medioambiental
perpetrada ahora, la ausencia de vegetación en gran parte de las zonas verdes
destinadas a ajardinamientos. Un hecho de por sí remarcable porque en cualquier
desarrollo urbanístico, la vegetación de las zonas comunes se va plantando
paulatinamente según se van encontrando disponibles los márgenes de las vías de
comunicación y los espacios comunes, o al concluir la construcción de cada edificio o grupo de ellos,
sector, manzana, etc. con lo cual a los pocos años ya existe una cobertura
vegetal consistente y enraizada.






Nada de eso sucedió en
Parla-Este. Tan sólo hace casi dos años, se habían plantado los primeros árboles
de porte notable en algunos alcorques de ciertas zonas del barrio y, a fecha de
hoy, aproximadamente la mitad de esos árboles ya han muerto. El resto de las
futuras zonas verdes permanecía como un erial donde los perros abonaban el
terreno a sus anchas.












Pero es que en consonancia con
esta desidia y abandono de las zonas verdes, en el resto de las calles, parques
y plazas de Parla la situación es incluso mucho peor y pruebas no faltan en
casi cualquier rincón del municipio: desde centenares de olivos muertos por
abandono, alcorques vacíos desde hace décadas, árboles secos que permanecen en
el mismo sitio sin reponer desde hace muchos años, adoquines verdes tapando
parterres, adoquinado de alcorques, árboles que jamás se podan, inmensas
praderas de césped, gigantesco gasto humano y económico en florecillas que
apenas duran una semana, etc.












Desde hace ya muchos años ha
evolucionado el concepto de zonas verdes en ámbitos urbanos hacia diseños de
parques y jardines con especies xerófilas, autóctonas y arbustivas que aportan
frondosidad, consistencia y diversidad botánica en vez de las pobres, delicadas
y carísimas praderas de césped y árboles exóticos. Así que lo más previsible,
fácil y barato era que en esas presuntas y futuras zonas verdes de Parla-Este fueran
plantados árboles y vegetación arbustiva adaptada a las características
geográficas del entorno, con un reducido mantenimiento tanto en el consumo de
agua como en mano de obra y resistentes al incivismo ciudadano.












Cuando se colocaron los carteles
de la empresa constructora alusivos al comienzo de la primera fase de las obras de ajardinamiento
de Parla-Este, con un astronómico presupuesto de 2.621.379 euros para esa primera fase, la primera
impresión fue de satisfacción generalizada tras todos estos años de desolación
medioambiental en el barrio.












Craso error tratándose del
Ayuntamiento de Parla, un verdadero Atila medioambiental, con unos antecedentes
para echarse a temblar y salir corriendo a tenor de la aberrante política
medioambiental municipal y el calamitoso y degradado estado de prácticamente
todas las zonas verdes del municipio.












Cuando al comienzo de estas obras
empezaron a surgir las primeras voces de alarma y sorpresa era difícil creer en
semejante barbaridad. Todos los grandes parterres de las avenidas estaban
siendo enterrados en toneladas de cemento, que posteriormente sería forrado de
césped artificial, dejando dos ridículos agujeros en cada parterre para plantar algún que otro árbol. El Ayuntamiento de Parla entiende que
ajardinar significa sepultar bajo toneladas de cemento todo vestigio de
naturaleza.








Y así poco a poco se fueron
cementando la totalidad de las posibles zonas verdes de las calles de
Parla-Este. Tras este colosal despilfarro económico y aberrante atentado
medioambiental, el escenario resultante es apocalíptico, las calles transmiten
una desazón y penuria extremas, efecto que se potenciará cuando la ridiculez
del césped artifical y las palmeras conformen el paisaje vegetal de Parla-Este.












Consultado al Colegio de
Arquitectos de Madrid, no existe constancia anterior de ninguna barbarie
similar. Al igual que buscando referencias y documentación en otros anuarios de arquitectura y urbanismo, tampoco se
había ejecutado hasta la fecha en ninguna parte semejante aberración paisajística y
medioambiental.




Esta vez el Ayuntamiento de Parla se ha superado a sí
mismo. A nadie en el planeta se le había ocurrido semejante esperpento y
bochornoso concepto de lo que se entiende por una zona verde. Décadas de
desastres urbanísticos en Parla quedan empequeñecidos ante este nuevo hito del
horror urbanístico.












Y pensar que en el siglo VI antes
de Cristo se construyeron los jardines colgantes de Babilonia, que hace
seiscientos  años los árabes realizaron
los magníficos jardines de la Alhambra y el Generalife, y que los
grandiosos jardines de Versalles datan de 1670.












A prehistóricos niveles ha
retrocedido la humanidad con esos primates obtusos que tenemos por dirigentes
municipales y que llevan décadas entre todos llevando al abismo a Parla y
creando problemas nuevos donde no los había antes.