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jueves, 3 de febrero de 2011

PARLEÑOS EN PARO, DEUTSCHLAND EMPFÄNGT SIE MIT OFFENEN ARMEN !














El número total
de parados en Parla vuelve a acercarse a la dramática cifra de 14.000, según
los datos del último mes, enero de 2011, que se han hecho públicos por el
Ministerio de Trabajo. Así, la cifra total de vecinos de Parla que están en
paro se eleva ya a 13.917, después de que durante el último mes se haya
incrementado en otros 268, según datos del propio Ministerio de Trabajo.





De todos
modos, presuntamente, la cifra real de parados en Parla seguramente ronde los
16.000 desempleados, teniendo en cuenta que haciendo gala de
la "ingeniería social" el gobierno maquilla las estadísticas
eliminando de las listas de parados a quienes realizan cursos de
formación, que en el conjunto de España asciende a 500.000
personas a añadir a los 4,3 millones de parados. Simplemente extrapolando
esas cifras a los datos de Parla, se pueden intuir casi 2.000 parados reales
"tapados" como que están formándose.





De esta forma,
Parla se sitúa en el umbral de los 16.000 vecinos sin trabajo, una cifra escandalosamente
superior a la de otras ciudades, también de la zona sur, que sin embargo tienen
mucha más población que Parla.





La crisis actual una conjunción de debilidades y flaquezas
crónicas que atañen a todos los actores protagonistas de la economía española;
desde los sindicatos a los empresarios pasando por los políticos y los
trabajadores. La economía española cabalgaba a lomos de una burbuja en la que
interesaba más el enriquecimiento rápido y especulativo en vez de aspirar al
fomento de un crecimiento sólido, sostenible y sostenido. El caso alemán es el
más claro ejemplo de prosperidad fundamentada en décadas de haber hecho bien
los deberes.





Nada
demuestra que España esté saliendo de la crisis, ni que al menos se conozca el
camino para hacerlo. Salir del país para trabajar, formarse y desarrollar una
nueva vida es siempre gratificante y abre el horizonte, tanto profesional como
personal. Si aquí no hay mucho que hacer, hay que comenzar rápidamente a buscar
otros caminos, porque el tiempo pasa muy rápido. Y es improbable que un profesional
que haya hecho su vida fuera acabe volviendo. Incluso cuando no había crisis,
España no era un sitio donde progresar a los niveles internacionales de los
países que históricamente han tenido siempre unas condiciones y oportunidades
laborales mejores que las de España.







Desde
hace tres años los españoles ya están emigrando de manera muy notable. Según
las cifras oficiales 130.000 españoles se han ido a trabajar al extranjero en
los últimos dos años. La diferencia es que los españoles que emigran ahora son
de alto nivel: médicos, ingenieros, arquitectos, químicos, profesores de
idiomas, informáticos, etc.





Justo
el tipo de inmigración que todo país desarrollado quiere y recibe con las
puertas abiertas. Porque esos sí que sirven para crear riqueza. Los españoles
de clase baja, sin formación ni estudios, esos que han visto como las ayudas públicas se
van a los inmigrantes porque trabajan en negro o con precarios contratos, esos españoles constituyen el eslabón más débil y su futuro, en esta escena de enorme competitividad global, es cierta y
sinceramente muy preocupante. Ningún país del mundo los aceptará sin ninguna
cualificación profesional. Sólo España acepta sin restricciones e integra como
nacionales a los inmigrantes pobres, con un millón de ellos en paro recibiendo
prestaciones y subsidios cuando se les agotan las prestaciones, más el gasto
sanitario, educativo y social de los dos millones que trabajan con sueldos
bajísimos, y los tres millones que no trabajan, la inmigración es un lastre
insostenible que no nos va a permitir levantar cabeza. Es doloroso que los
españoles no puedan hacer justo aquello por lo que nos hemos empobrecido aquí.





Sólo
hace falta ver quién en Europa en los últimos años se ha tragado y sigue
tragándose el grueso de la inmigración legal o ilegal, ya sea trabajadora o
problemática, procedente de “alianzas de civilizaciones”, desheredados del
Tercer Mundo y sin cualificación alguna y que nadie en Europa quiere acoger.





¿Quién
va a regresar a un país cochambroso como España, cuyo nombre no genera valor
añadido como ocurre con otros países, con más del 20% de paro, una clase
política en gran medida barriobajera, incompetente, clientelista y analfabeta,
unos sindicatos subvencionados y serviles que sólo defienden sus privilegios,
sus negocios y a sus liberados, una clase empresarial con escasa innovación ni
competitividad que en muchos casos apuesta por el pelotazo rápido, unos sueldos miserables,
un acceso a la vivienda que esclaviza de por vida, unas autonomías
despilfarradoras e ineficaces, unos ayuntamientos 
endeudados hasta las cejas a los que ya no les quedan terrenos que recalificar ni servicios que privatizar y pésimamente gestionados ?.





Definitivamente,
España nunca dejará de ser un país que viva principalmente de la hostelería, el
turismo y el ladrillo. Seguimos siendo un país de eternos becarios, ingenieros
mileuristas, teleoperadores, camareros, cajeras y mozos de almacén.





Cincuenta
años después, de nuevo Alemania se postula como “El Dorado”, la tierra
prometida a la que ir a trabajar y comenzar una ilusión y proyecto vital. Quien
esto suscribe viaja a Alemania, por cuestiones laborales, media docena de veces
al año y reconozco que nunca dejo de asombrarme de tantas virtudes alemanas que
se fundamentan en su mentalidad disciplinada, rigurosa, profesional y colectiva
que es regresar del aeropuerto a Parla y no concebir cómo hay semejante abismo
de progreso, civismo y dinamismo en las rápidas dos horas y media de vuelo.





A
veces se me pasa por la imaginación que programas como “Madrileños y españoles
por el mundo” están alentados por las propias autoridades para desactivar esa
bomba de tensión y conflictividad social que se generaría si no existiera la esperanza y la vía de
escape de la emigración a otros países desarrollados.





Mi
consejo a todos es que os pongáis con ahínco y perseverancia a estudiar idiomas
y si aquí no hay oportunidades, no dudéis en hacer las maletas en busca de
prosperidad y felicidad. Enhorabuena
a los que han tomado la decisión y a los que se lo están planteando. Adelante,
ahí fuera hay un mundo por descubrir. Y mucho que aprender. 





Adjunto unos interesantes
enlaces(pinchar sobre cada uno), entre ellos el de la embajada alemana en España, a través de la cual
se canalizan las ofertas de empleo.































 


viernes, 31 de diciembre de 2010

LA LEY ANTITABACO Y LA HOSTELERÍA EN PARLA













Desde el 2 de enero de 2011
estamos de enhorabuena por la entrada en vigor de la nueva Ley Antitabaco, tras
el gran fracaso de la anterior Ley que a grandes rasgos concedía la
permisividad absoluta en todos los establecimientos hosteleros que quisieran acogerse
a la libertad de permitir fumar en su interior. Confieso que la iniciativa de
la Ley Antitabaco es uno de los poquísimos aciertos que ha tenido el PSOE en
las dos legislaturas que lleva conduciéndonos al abismo, empobreciendo y
analfabetizando a todo el país.









España es la primera potencia
mundial en número de establecimientos hosteleros per cápita, lo cual no es ni
mucho menos sinónimo de calidad ni profesionalidad, pues gran parte de las
cafeterías, restaurantes, chiringuitos, etc. tiene unas condiciones higiénico
sanitarias de lo más lamentable debido fundamentalmente a la falta de educación
y civismo de los cerdos disfrazados de clientes. Sería inconcebible casi en
cualquier parte del Europa y  el mundo desarrollado estar en semejantes estercoleros, bares apestados de humo y pisando
basura, colillas, servilletas, cáscaras de gambas, etc.




Es más, personalmente he estado
en bares de países pobres y su nivel de limpieza era infinitamente superior a
muchos de los bares y cafeterías españoles.









Ateniéndose a la experiencia
previa en otros países donde ya se aplican normativas antitabaco, se va a
producir un inevitable reajuste en el sector de la hostelería y más con una
tendencia de consumo a la baja por la escasez de liquidez en los bolsillos de
la gente. Un reajuste o reconversión en el sentido de ser más competitivos, profesionales y
esforzarse por atraer y cautivar a la clientela por la calidad y no por ser el
establecimiento, una mera estancia donde fumar y consumir bebidas o comida.
Ahora hará falta un valor añadido para que el cliente se decida a entrar en un
bar, cafetería o restaurante. También las terrazas, al permitir fumar en ellas,
adquirirán mayor relevancia, basta con comprobar que en los últimos meses se
han disparado las ventas de estufas exteriores.









En la hostelería parleña hace
falta una reconversión a marchas forzadas. Aún siguen existiendo muchos bares y
cafeterías de paupérrima calidad, higiene y estética casposa y "torrentiana" que en otras ciudades
prácticamente ya se han extinguido. Esos bares de eterna niebla interior causada por el humo, en los que cuatro varones
fumando un cigarro tras otro se pasaban la mañana o la tarde de soliloquio
entre mugrientas paredes y el sonido y las luces de las pertinentes dos
máquinas tragaperras.









En realidad, el nivel y calidad
de establecimientos hosteleros de un municipio suele ser el espejo del tipo de
habitantes de la propia ciudad, con lo cual en nuestra ciudad, con un gran
porcentaje de población de clase media-baja(más baja que media), no se puede
aspirar demasiado a tener ni restaurantes 
más allá del menú del día, las bravas y la oreja, ni pubs o cafeterías de excelsa
calidad.









A muchos parleños, cuando nos han preguntado por algún sitio agradable donde tomarse un café
o una copa,
tradicionalmente sólo nos viene a la mente el legendario Capone. Sí, el Capone , por poner un ejemplo, es
como una isla en el desierto y sería deseable que establecimientos similares
proliferaran más en Parla, pero es lo que hay, en consonancia con la ausencia
de un gran centro urbano peatonal con un entramado espacioso, racional, contínuo y cohexionado, y comercialmente vivo y dinámico, a imagen y
semejanza de llos centros urbanos de las ciudades colindantes, los amplios centros urbanos peatonales de Leganés, Móstoles o Alcorcón o la calle Madrid y aledaños en Getafe, por poner varios ejemplos. Porque si sales de un restaurante y te
encuentras que no puedes dar ni un paseo, porque no hay ni un solo sitio en
condiciones donde tomarse un café o una copa, porque produce hasta miedo
caminar por un lúgubre y desierto entorno, pues desistes y te vas a otro
lugar donde sí tengas esa posibilidad. En un centro urbano como el de Parla,  con antiguas plazas-jaula enrejadas, donde los coches
devoran los espacios ante la ausencia casi total de plazas estanciales como punto de reunión, paso y convivencia y la ausencia de grandes aparcamientos subterráneos, y donde, en general, en los barrios centrales y más antiguos de Parla reinan la fealdad, la devastación, la degradación y la marginalidad estética,
urbanística, social y humana, no se pueden pedir milagros porque es el
resultado de lo que se ha sembrado y permitido durante tantos años.









Sin desmerecer para nada a los restaurantes parleños que de manera valiente y aislada intentar ser referentes de calidad, es verdaderamente patético que en
una gran ciudad de 130.000 habitantes la gente tenga que desplazarse fuera para algo
tan simple como disfrutar globalmente de una tarde o noche de ocio, cenar en un buen restaurante y a continuación tomarse un café
en algún lugar agradable o tomarse unas copas lejos del bronco, vulgar y cutre
ambiente de la calle “Torrijón”.









En este ámbito sucede lo mismo
que para hacer compras o disfrutar del tiempo de ocio, ya que muchos parleños
cogen su vehículo privado y se dirigen a otros municipios vecinos para adquirir
los bienes y servicios o disfrutar de actividades lúdicas que desgraciadamente
no se ofertan en Parla, nuestra querida ciudad que cuando oscurece el día tiene
menos vida que el subsuelo de un cementerio. Las carencias de nuestra ciudad son descomunales, aunque en este caso la ausencia de innovadoras iniciativas privadas
de inversión es más que sintomática. Casi nadie arriesga a invertir su dinero
si sospecha que va a perderlo. Pero no está todo perdido, siempre nos quedará
la esperanza de que en Parla inviertan los chinos.









Ahora es de esperar que la autoridad competente vele por
el cumplimiento de la nueva normativa, pues si nos atenemos a lo que sucede en
Parla, donde rige la ley de la selva con el botellón, los petardos, las peleas,
los ruidos, el vandalismo, los excrementos caninos y todo tipo de actos
incívicos e ilegales que proliferan por doquier sin ninguna limitación, el
riesgo de impunidad planea también sobre los malos humos.

viernes, 25 de diciembre de 2009

ATENTADO ECOLÓGICO EN PARLA-ESTE: JARDINES DE CEMENTO Y PLÁSTICO




















 






El enorme desarrollo urbanístico
de Parla-Este, al margen de su diseño ya rancio y caduco según los conceptos
del urbanismo contemporáneo, ha estado condenado desde su nacimiento a ser una
especie de desfasada ciudad dormitorio, fácilmente perceptible a simple vista
por parámetros tan fundamentales como: los flujos de salida y entrada de coches
-siempre intensísimos a primeras y últimas horas del día-, la inexistencia de
empleos ni empresas en la zona, sin accesos directos de entrada y salida a las
autovías, escasísima presencia de gente en las calles, falta de
establecimientos comerciales de calidad y un precario transporte público que se limita a
un tranvía urbano y a un autobús que cada media hora une Madrid con Parla. A esta manifiesta realidad en el funcionamiento de un ámbito urbano plagado de carencias, sin duda han
contribuido la falta de infraestructuras y servicios de todo tipo que lastran
de manera especial la dinámica cotidiana de esta parte del mundo. No podía ser
de otro modo tratándose de un municipio con un estigma tan peyorativo y ganado
a pulso por méritos propios como es el caso de Parla.












Uno de los más evidentes signos
de abandono del barrio de Parla-Este era, hasta la infamia medioambiental
perpetrada ahora, la ausencia de vegetación en gran parte de las zonas verdes
destinadas a ajardinamientos. Un hecho de por sí remarcable porque en cualquier
desarrollo urbanístico, la vegetación de las zonas comunes se va plantando
paulatinamente según se van encontrando disponibles los márgenes de las vías de
comunicación y los espacios comunes, o al concluir la construcción de cada edificio o grupo de ellos,
sector, manzana, etc. con lo cual a los pocos años ya existe una cobertura
vegetal consistente y enraizada.






Nada de eso sucedió en
Parla-Este. Tan sólo hace casi dos años, se habían plantado los primeros árboles
de porte notable en algunos alcorques de ciertas zonas del barrio y, a fecha de
hoy, aproximadamente la mitad de esos árboles ya han muerto. El resto de las
futuras zonas verdes permanecía como un erial donde los perros abonaban el
terreno a sus anchas.












Pero es que en consonancia con
esta desidia y abandono de las zonas verdes, en el resto de las calles, parques
y plazas de Parla la situación es incluso mucho peor y pruebas no faltan en
casi cualquier rincón del municipio: desde centenares de olivos muertos por
abandono, alcorques vacíos desde hace décadas, árboles secos que permanecen en
el mismo sitio sin reponer desde hace muchos años, adoquines verdes tapando
parterres, adoquinado de alcorques, árboles que jamás se podan, inmensas
praderas de césped, gigantesco gasto humano y económico en florecillas que
apenas duran una semana, etc.












Desde hace ya muchos años ha
evolucionado el concepto de zonas verdes en ámbitos urbanos hacia diseños de
parques y jardines con especies xerófilas, autóctonas y arbustivas que aportan
frondosidad, consistencia y diversidad botánica en vez de las pobres, delicadas
y carísimas praderas de césped y árboles exóticos. Así que lo más previsible,
fácil y barato era que en esas presuntas y futuras zonas verdes de Parla-Este fueran
plantados árboles y vegetación arbustiva adaptada a las características
geográficas del entorno, con un reducido mantenimiento tanto en el consumo de
agua como en mano de obra y resistentes al incivismo ciudadano.












Cuando se colocaron los carteles
de la empresa constructora alusivos al comienzo de la primera fase de las obras de ajardinamiento
de Parla-Este, con un astronómico presupuesto de 2.621.379 euros para esa primera fase, la primera
impresión fue de satisfacción generalizada tras todos estos años de desolación
medioambiental en el barrio.












Craso error tratándose del
Ayuntamiento de Parla, un verdadero Atila medioambiental, con unos antecedentes
para echarse a temblar y salir corriendo a tenor de la aberrante política
medioambiental municipal y el calamitoso y degradado estado de prácticamente
todas las zonas verdes del municipio.












Cuando al comienzo de estas obras
empezaron a surgir las primeras voces de alarma y sorpresa era difícil creer en
semejante barbaridad. Todos los grandes parterres de las avenidas estaban
siendo enterrados en toneladas de cemento, que posteriormente sería forrado de
césped artificial, dejando dos ridículos agujeros en cada parterre para plantar algún que otro árbol. El Ayuntamiento de Parla entiende que
ajardinar significa sepultar bajo toneladas de cemento todo vestigio de
naturaleza.








Y así poco a poco se fueron
cementando la totalidad de las posibles zonas verdes de las calles de
Parla-Este. Tras este colosal despilfarro económico y aberrante atentado
medioambiental, el escenario resultante es apocalíptico, las calles transmiten
una desazón y penuria extremas, efecto que se potenciará cuando la ridiculez
del césped artifical y las palmeras conformen el paisaje vegetal de Parla-Este.












Consultado al Colegio de
Arquitectos de Madrid, no existe constancia anterior de ninguna barbarie
similar. Al igual que buscando referencias y documentación en otros anuarios de arquitectura y urbanismo, tampoco se
había ejecutado hasta la fecha en ninguna parte semejante aberración paisajística y
medioambiental.




Esta vez el Ayuntamiento de Parla se ha superado a sí
mismo. A nadie en el planeta se le había ocurrido semejante esperpento y
bochornoso concepto de lo que se entiende por una zona verde. Décadas de
desastres urbanísticos en Parla quedan empequeñecidos ante este nuevo hito del
horror urbanístico.












Y pensar que en el siglo VI antes
de Cristo se construyeron los jardines colgantes de Babilonia, que hace
seiscientos  años los árabes realizaron
los magníficos jardines de la Alhambra y el Generalife, y que los
grandiosos jardines de Versalles datan de 1670.












A prehistóricos niveles ha
retrocedido la humanidad con esos primates obtusos que tenemos por dirigentes
municipales y que llevan décadas entre todos llevando al abismo a Parla y
creando problemas nuevos donde no los había antes.



domingo, 29 de noviembre de 2009

EJEMPLO DE LA INUTILIDAD MUNICIPAL: UN AÑO DESPUÉS













Entre estas dos imágenes ha transcurrido un año. En efecto,  un año después de tomar la imagen del tramo de acera hundida en el parque lineal de Parla, que bordea la A-42, volví al lugar de tantos desastres y falta de mantenimientos que es el citado parque, desde su inicio hasta el final, todo un cúmulo de despropósitos que lleva el inconfundible sello de  denominación de origen "MADE IN PARLA". Podían ser tantos y tantos los rincones de Parla en lamentable situación que no se daría abasto en arreglarlos tras décadas de dejadez y despilfarros. Así que de manera simbólica he querido contrastar como ejemplo estas dos imágenes.









En dicho parque todo continúa igual de degradado: tramos de acera hundidos, enormes charcos que muestran un tremendo derroche de agua, tramos de riego rotos, los mismos árboles secos, casi todos los olivos muertos o sin podar desde hace años, basura, escombros, fallos garrafales de diseño, etc, en definitiva, mala gestión y dinero y esfuerzos derrochados a manos llenas, algo ya habitual cuando la firma del consistorio parleño planea sobre algo, peor que el caballo de Atila.









En el tramo de acera que está más hundida, tras un año en este estado lamentable y, a la vez, peligroso, el Ayuntamiento se ha limitado a señalizar el tramo con dos conos y ….....“si te he visto no me acuerdo”. Por supuesto el Ayuntamiento no ha realizado ni un solo arreglo, hay que contribuir a la ruina de Parla, que ya es más que crónica.










Causa estupor e indignación la manifiesta inoperancia y desidia del Ayuntamiento de Parla. ¿A qué puede aspirar una ciudad cuyo Ayuntamiento no es capaz ni de arreglar este mínimo desperfecto durante más de un año?. Pues a la podredumbre y a la miseria.



jueves, 26 de noviembre de 2009

PARO EN PARLA: ORÍGENES DE UNA HECATOMBE SOCIAL












El pasado sábado 21 de noviembre, al pasar por la cosmopolita plaza de la estación de Parla, había unos jóvenes haciendo entrega del papel que encabeza estas letras, y que hacía alusión a una concentración de protesta  para reclamar que se solucione la actual situación de crisis y desempleo que, en su caso particular, estaba haciendo mella muy seriamente en sus vidas.



Charlando con ellos afirmaron que no pertenecían a ningún partido político y simplemente estaban desesperados porque hacía ya muchos meses que no encontraban trabajo, que eran carnaza de la mundialmente famosa cola del paro en la calle San Blas y que tenían la desgracia de ser parleños, lo que todo ello conllevaba implícitamente en un municipio donde poco a poco lo normal es casi estar desempleado. Así que habían decidido tomar  la iniciativa de hacerse oir y clamar al cielo por una desgracia que afecta a los parleños más que a ningún otro ciudadano de cualquier otro municipio.






Entrar a juzgar y analizar las causas de todo el desastre socioeconómico y los dramas humanos que hay detrás de cada puerta de estas desafortunadas personas, podría dar mucho de sí porque es una situación que ha venido gestándose a lo largo de muchos años y que conduce al mismo culpable: el Ayuntamiento de Parla. Años de despilfarros, de privatizaciones masivas, de desastres urbanísticos que han ido alimentando el monstruo del paro y la pobreza. Años de dinero tirado en caprichos equinos al estilo de Calígula, de Audis municipales, de inútiles e ineptos cargos de confianza cobrando sueldos millonarios, de dejar al municipio tan abandonado que de ningún modo resultase atractivo a las inversiones de capital privado que siempre iba a todos los municipios vecinos menos a Parla.






Años, décadas de nepotismo, de entender que el medio ambiente se reduce a sintasol verde, flores de un día, alcorques adoquinados y palmeras millonarias. Décadas de permisividad y pasividad municipal con todo tipo de infracciones ciudadanas, de fealdad urbana, de falta de criterios urbanísticos racionales, de faraónicas obras que han sido un pozo de gastos sin fin con tal de aparecer en efímeras fotografías mostrando falsas sonrisas. 



En definitiva, una locura municipal sin parangón que ahora se traduce en miseria y desgracias, que se retroalimenta de desesperanza por falta de alternativas ante el estallido de una burbuja inmobiliaria en la cual España se hallaba inmersa desde hace muchos años y que pocos querían reconocer como tal ni preveer su abismal descenso a los infiernos de la pobreza y la marginación social derivada del desempleo crónico. Porque Parla, es masivamente una ciudad donde gran parte de sus habitantes estaban ligados a trabajos de escasa o nula cualificación o vinculados al sector de la construcción que se derrumbó a la par que el estallido de la monstruosa burbuja inmobiliaria.





Es lo que hay, no pueden aspirar a más por su escasa formación y  cualificación. "No skills, no work", que citan los economistas anglosajones para mostrar que en el conjunto de la economía mundial, se requiere una capacidad de metamorfosis y adaptación a cada nueva situación planteada por los vaivenes de la economía y sus ciclos. Y quien no está educativamente formado ni cualificado, ni habla idiomas ni se recicla profesionalmente, tiene todas las de perder. Es fácil enunciar la receta, pero para gran parte de las personas ya es tarde.


 


En un contexto global de competitividad y alta cualificación, España se está quedando fuera de juego y Parla ejemplifica el extremo negativo de todos esos problemas implícitos.   




Jamás se ha creado excelencia en Parla, sólo un engendro fagocitador de almas humanas, un suburbio con corazón de ladrillo y hormigón, donde sobrevivir y volver a dormir cada dura jornada de los afortunados que aún tienen trabajo.


lunes, 16 de noviembre de 2009

POLÍGONO INDUSTRIAL CIUDAD DE PARLA: DRAMATICA REALIDAD





































































Corría el año 1988 cuando, ante el agotamiento del suelo industrial en los municipios del área metropolitana del sur de Madrid, el organismo público estatal SEPES (Sociedad Entidad Pública Empresarial de Suelo), promovió la creación del polígono industrial Ciudad de Parla, para de este modo habilitar suelo de cara a la hipotética implantación de nuevas empresas. Después de casi 22 años en los que ha tenido lugar la mayor fase expansiva y de creación de riqueza de la economía española, para cualquier persona que se dé una vuelta por sus calles, el estado actual del polígono industrial Ciudad de Parla vuelve a ser un vivo reflejo de todos los graves problemas que acucian al municipio y todas las cosas que se han hecho mal a lo largo de las últimas dos décadas, e invita a pensar que semejante lugar no es posible que esté en España, sino en algún lugar indeterminado de un país subdesarrollado, por no decir del Tercer Mundo.









¿Cómo es posible que más de dos décadas de prosperidad, los mejores momentos de la economía española, hayan pasado de largo por este lugar sin apenas dejar rastro?. Sin lugar a dudas una de las causas principales está en el desinterés en el fomento de la implantación de empresas a cargo de los dirigentes políticos locales, claramente en favor de la desaforada y masiva construcción de pisos que reportaba, en apariencia, beneficios más rápidos, el “ladrillazo”. Como en tantos otros lugares de España donde ha estallado la burbuja inmobiliaria, y se ha demostrado que el ladrillo generaba una economía ficticia e irreal que no contribuía a crear ningún tejido productivo duradero, en Parla todos los dramas socio-económicos se multiplican exponencialmente.









Como mencionaba al comienzo, el polígono industrial ciudad de Parla fue resultado de la actuación de la sociedad estatal SEPES hace ya casi dos décadas. Por lo tanto, no es muy antiguo y su ubicación es óptima desde un punto de vista estratégico, pero ni las peores expectativas esperaban que esta zona industrial nunca acabara de despegar ni consolidarse, pues es patético ver que la mayoría de las grandes parcelas desde hace años permanecen vacías y llenas de basura y escombros, cada vez hay más naves en venta, las naves existentes en su mayoría son cochambrosas, y la suciedad y decrepitud del lugar es galopante. Da verdadero asco transitar por sus calles llenas de basura, escombros y desperdicios, así que en esas circunstancias ni a un loco se le ocurriría instalar su empresa en Parla.









Incluso en los años económicamente buenos que ha habido, existiendo en otros lugares gran actividad industrial e inmobiliaria, en este polígono nadie ha querido invertir nunca, así que se componen sus actividades básicamente de pequeños almacenes y tiendas, los omnipresentes comercios de chinos, talleres de reducidas dimensiones y naves con iglesias de la más variada y exótica identidad religiosa. Las penosas comunicaciones de Parla y la escasa mano de obra cualificada hacen el resto y condenan al polígono a su ocaso y declive.




viernes, 23 de octubre de 2009

LA IMPOSIBLE UNIVERSIDAD EN PARLA
















Se habla de la implantación de una universidad en Parla, algo sin duda loable, como si se tratase de un centro comercial, una gran empresa, una piscina, un estadio de fútbol, etc. En definitiva, algo que tenga que tener por obligación cada municipio para postularse en la modernidad. Para muchos dirigentes municipales y autonómicos, casi son equiparables la implantación de un centro universitario y la de un Corte Inglés. Una vez conseguidas alguna de las dos, es como si el municipio subiera su caché y prestigio y, de repente, ya apareciese en el mapa de España.





Precisamente desde hace años, relevantes datos al respecto vienen demostrando graves errores en el sistema universitario español, empezando por la reivindicación de cada alcalde o presidente autonómico, de que en cada pueblo de España ubiquen una universidad, reduciendo drásticamente la movilidad del alumnado, aspecto negativo y hasta surrealista en cualquier universidad europea o norteamericana, que entienden la movilidad como sinónimo de formación y dinamismo, pues el tiempo y los resultados ya lo han demostrado. 



Semejante puja por tener en cada rincón de España una universidad, al margen de otras cuestiones peyorativas como la coyuntura económica y la descoordinación estatal(en este sentido con todos los gobiernos existentes), se ha traducido con notoriedad desde hace ya al menos un lustro en:








1/ Caída en picado del número de alumnos matriculados en las universidades españolas a causa de la coyuntura económica y la realidad incontestable de que son pocas las titulaciones universitarias, casi exclusivamente todas las ligadas a los ámbitos científico-técnico-sanitario y financiero,  que vienen a garantizar un puesto de trabajo o, al menos, allanar el camino en su consecución por parte de los titulados en esas áreas del conocimiento. En dos palabras, en España sobran titulados universitarios y hacen falta profesionales en todas las ramas de la Formación Profesional.








2/ Infraestructura e instalaciones universitarias generadoras de enormes pérdidas por el elevado coste de su mantenimiento. Alegremente estos años de atrás se inaguraron complejos e instalaciones universitarias a diestro y siniestro y ahora no salen las cuentas en lo relativo a los gastos que ocasionan. O en el ámbito de los recursos humanos, tener que soportar en determinadas disciplinas académicas, clases con cuatro alumnos, plantillas de profesores sobredimensionadas, aulas vacías y cerradas, auditorios infrautilizados, polideportivos donde practican deporte muy pocas personas, etc.









3/ Devaluación y desprestigio de las titulaciones universitarias en España. Según las distintas clasificaciones atendiendo a la calidad de las universidades de todo el mundo, en el año 2008 la primera y única universidad española que aparece, la Universidad de Barcelona, lo hace en el el puesto 186. (Fuente: The Top 200 World Universities, The Times)







Esta desoladora realidad muestra la falta de competitividad y calidad formativa  de la universidad en España, ajena al mundo de la empresa, sin conexión con la realidad socioeconómica del país, con métodos educativos obsoletos y desfasados, y que en muchas ocasiones es una mera prolongación de la etapa colegial o del Instituto.








Como en otros ámbitos, también Parla ha llegado tarde, muy tarde y en muy mala época a sus aspiraciones universitarias. Es cierto, todas las ciudades del sur de Madrid tienen universidad.............excepto Parla. Desconozco si podría haberse unido en algún momento del pasado a cualquiera de las dos universidades existentes en el sur madrileño, la Universidad Rey Juan Carlos I, con dependencias en Móstoles, Fuenlabrada, Alcorcón y Madrid, y la Universidad Carlos III, con dependencias ubicadas en Colmenarejo,  Getafe y Leganés.





Indudablemente la carencia de infraestructuras, especialmente las ligadas al transporte público, habrían sido un hándicap importante en el pasado de cara a la implantación de una universidad en Parla. Lamentablemente, dichas infraestructuras a día de hoy siguen siendo las mismas, pésimas carreteras y accesos y el Cercanías como único medio viable de transporte público con otros municipios. La escasa utilidad del tranvía, cuya finalidad real y casi unica es proporcionar acceso hasta y desde la estación de Cercanías, no soluciona en nada los problemas de transporte interurbano de los que adolece Parla, con lo cual no se puede aspirar a mucho con semejante rémora.






De todo ello es conocedor el Ministro de Educación socialista, el ex sacerdote Ángel Gabilondo, que con buen criterio ha negado la implantación de un centro universitario en Parla. El objetivo es tratar de mejorar el rendimiento de las universidades ya existentes pero no abrir más nuevas, aunque no dudo que si semejante petición hubiera sido realizada por el ejecutivo catalán, presidido por el bachiller Montilla, el ministro les hubiera concedido universidad, base espacial, y hasta la luna; vamos, lo que quisieran, pues a base de chantajes autonómicos, siempre por parte de los mismos, se funciona en la España de las autonomías. Después de todo, tenemos un Ministro de Educación, que “ve lógico y estupendo que no se pueda estudiar en español en Cataluña pero sí en Brasil”.





En definitiva, ya es tarde en Parla para subirse al tren universitario.