Mostrando entradas con la etiqueta RESTAURANTE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RESTAURANTE. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de noviembre de 2012

Atraco al restaurante Arroz & Roll en Parla Este




De nuevo ha sido atracado el restaurante Arroz & Roll, en el barrio de Parla Este. La madrugada del sábado los vecinos de la avenida de las Estrellas esucharon fuertes golpes y algunos vieron a dos tipos con casco, uno vigilando mientras
el otro hacía un boquete con la maza, reventando el cristal de la fachada. 





El agujero en el vidrio era muy grande y se entiende que por ahí habrían
entrado a robar. El segundo entró a robar
y salió con una bolsa mientras el otro esperaba a la vez que iba
diciendo "venga, venga, venga...". Una vez fuera subieron rápido a su
moto y salieron a toda velocidad saltándose los semáforos en rojo. Ya
sucedió hace un tiempo lo mismo y con semejante procedimiento.








viernes, 31 de diciembre de 2010

LA LEY ANTITABACO Y LA HOSTELERÍA EN PARLA













Desde el 2 de enero de 2011
estamos de enhorabuena por la entrada en vigor de la nueva Ley Antitabaco, tras
el gran fracaso de la anterior Ley que a grandes rasgos concedía la
permisividad absoluta en todos los establecimientos hosteleros que quisieran acogerse
a la libertad de permitir fumar en su interior. Confieso que la iniciativa de
la Ley Antitabaco es uno de los poquísimos aciertos que ha tenido el PSOE en
las dos legislaturas que lleva conduciéndonos al abismo, empobreciendo y
analfabetizando a todo el país.









España es la primera potencia
mundial en número de establecimientos hosteleros per cápita, lo cual no es ni
mucho menos sinónimo de calidad ni profesionalidad, pues gran parte de las
cafeterías, restaurantes, chiringuitos, etc. tiene unas condiciones higiénico
sanitarias de lo más lamentable debido fundamentalmente a la falta de educación
y civismo de los cerdos disfrazados de clientes. Sería inconcebible casi en
cualquier parte del Europa y  el mundo desarrollado estar en semejantes estercoleros, bares apestados de humo y pisando
basura, colillas, servilletas, cáscaras de gambas, etc.




Es más, personalmente he estado
en bares de países pobres y su nivel de limpieza era infinitamente superior a
muchos de los bares y cafeterías españoles.









Ateniéndose a la experiencia
previa en otros países donde ya se aplican normativas antitabaco, se va a
producir un inevitable reajuste en el sector de la hostelería y más con una
tendencia de consumo a la baja por la escasez de liquidez en los bolsillos de
la gente. Un reajuste o reconversión en el sentido de ser más competitivos, profesionales y
esforzarse por atraer y cautivar a la clientela por la calidad y no por ser el
establecimiento, una mera estancia donde fumar y consumir bebidas o comida.
Ahora hará falta un valor añadido para que el cliente se decida a entrar en un
bar, cafetería o restaurante. También las terrazas, al permitir fumar en ellas,
adquirirán mayor relevancia, basta con comprobar que en los últimos meses se
han disparado las ventas de estufas exteriores.









En la hostelería parleña hace
falta una reconversión a marchas forzadas. Aún siguen existiendo muchos bares y
cafeterías de paupérrima calidad, higiene y estética casposa y "torrentiana" que en otras ciudades
prácticamente ya se han extinguido. Esos bares de eterna niebla interior causada por el humo, en los que cuatro varones
fumando un cigarro tras otro se pasaban la mañana o la tarde de soliloquio
entre mugrientas paredes y el sonido y las luces de las pertinentes dos
máquinas tragaperras.









En realidad, el nivel y calidad
de establecimientos hosteleros de un municipio suele ser el espejo del tipo de
habitantes de la propia ciudad, con lo cual en nuestra ciudad, con un gran
porcentaje de población de clase media-baja(más baja que media), no se puede
aspirar demasiado a tener ni restaurantes 
más allá del menú del día, las bravas y la oreja, ni pubs o cafeterías de excelsa
calidad.









A muchos parleños, cuando nos han preguntado por algún sitio agradable donde tomarse un café
o una copa,
tradicionalmente sólo nos viene a la mente el legendario Capone. Sí, el Capone , por poner un ejemplo, es
como una isla en el desierto y sería deseable que establecimientos similares
proliferaran más en Parla, pero es lo que hay, en consonancia con la ausencia
de un gran centro urbano peatonal con un entramado espacioso, racional, contínuo y cohexionado, y comercialmente vivo y dinámico, a imagen y
semejanza de llos centros urbanos de las ciudades colindantes, los amplios centros urbanos peatonales de Leganés, Móstoles o Alcorcón o la calle Madrid y aledaños en Getafe, por poner varios ejemplos. Porque si sales de un restaurante y te
encuentras que no puedes dar ni un paseo, porque no hay ni un solo sitio en
condiciones donde tomarse un café o una copa, porque produce hasta miedo
caminar por un lúgubre y desierto entorno, pues desistes y te vas a otro
lugar donde sí tengas esa posibilidad. En un centro urbano como el de Parla,  con antiguas plazas-jaula enrejadas, donde los coches
devoran los espacios ante la ausencia casi total de plazas estanciales como punto de reunión, paso y convivencia y la ausencia de grandes aparcamientos subterráneos, y donde, en general, en los barrios centrales y más antiguos de Parla reinan la fealdad, la devastación, la degradación y la marginalidad estética,
urbanística, social y humana, no se pueden pedir milagros porque es el
resultado de lo que se ha sembrado y permitido durante tantos años.









Sin desmerecer para nada a los restaurantes parleños que de manera valiente y aislada intentar ser referentes de calidad, es verdaderamente patético que en
una gran ciudad de 130.000 habitantes la gente tenga que desplazarse fuera para algo
tan simple como disfrutar globalmente de una tarde o noche de ocio, cenar en un buen restaurante y a continuación tomarse un café
en algún lugar agradable o tomarse unas copas lejos del bronco, vulgar y cutre
ambiente de la calle “Torrijón”.









En este ámbito sucede lo mismo
que para hacer compras o disfrutar del tiempo de ocio, ya que muchos parleños
cogen su vehículo privado y se dirigen a otros municipios vecinos para adquirir
los bienes y servicios o disfrutar de actividades lúdicas que desgraciadamente
no se ofertan en Parla, nuestra querida ciudad que cuando oscurece el día tiene
menos vida que el subsuelo de un cementerio. Las carencias de nuestra ciudad son descomunales, aunque en este caso la ausencia de innovadoras iniciativas privadas
de inversión es más que sintomática. Casi nadie arriesga a invertir su dinero
si sospecha que va a perderlo. Pero no está todo perdido, siempre nos quedará
la esperanza de que en Parla inviertan los chinos.









Ahora es de esperar que la autoridad competente vele por
el cumplimiento de la nueva normativa, pues si nos atenemos a lo que sucede en
Parla, donde rige la ley de la selva con el botellón, los petardos, las peleas,
los ruidos, el vandalismo, los excrementos caninos y todo tipo de actos
incívicos e ilegales que proliferan por doquier sin ninguna limitación, el
riesgo de impunidad planea también sobre los malos humos.

lunes, 3 de mayo de 2010

CERRADOS EL APARTAHOTEL "VILLA DE PARLA" Y EL RESTAURANTE "ALLEGRO"











Como no hay dos sin tres, hace un par de semanas me hacía
eco del cierre del hotel “Ciudad de Parla”, pero en esta cascada de
acontecimientos nefastos que sacuden a Parla constantemente hay que mencionar
al siguiente hito caído, el apartahotel “Villa de Parla”, situado en la calle
Rigoberta Menchú. Efectivamente, el apartahotel ha cesado su actividad y ha
colgado el cartel de cerrado hace escasamente dos semanas. No sólo eso, sino
que el restaurante “Allegro”, ubicado en la planta baja del hotel, también ha
cerrado al mismo tiempo. 





Para quienes no lo conocieran, se trataba del mejor
restaurante que había existido jamás en Parla, un establecimiento de cocina
creativa y precios elevados que obviamente estaba fuera de lugar por la
ubicación geográfica tan poco apropiada en la que se hallaba. He de confesar
que siempre me resultó un misterio cómo podría ir manteniéndose a flote dicho
restaurante porque el entorno social y demográfico circundante distaba años luz
de constituir una potencial clientela del establecimiento.







Lógico puesto que la actividad económica en Parla es de tan escasas envergadura  y especialización que no genera por sí misma ninguna dinámica más allá del mero abastecimiento poblacional de bienes y servicios más básicos. En este panorama tan desolador poca clientela podía tener este hotel.



Sin duda una muy mala noticia, no
sólo por la pérdida de empleos, actividad y vida de barrio que generaba, algo
de lo que desgraciadamente en Parla ya nadie se sorprende por ser demasiado
habitual. También se traduce este cierre en que se reduce a un único
establecimiento hotelero los existentes en Parla y sólo queda el NH Parla,
rebajado de categoría recientemente por la propia empresa propietaria a NH
Express.





La crisis en Parla no tiene sólo un carácter episódico, sino que se
trata de una crisis rotunda e integral, de una enorme enjundia que está
corroyendo y condenando, hasta perder el resuello, a toda una sociedad y una ciudad escasamente
competitivas en un mundo global del que Parla lleva décadas fuera de juego.