Mirando de casualidad en la hemeroteca personal, me he topado con un ejemplar de la ya desaparecida revista Triunfo, un semanario mítico cuyos años de esplendor tuvieron lugar a caballo entre la última etapa de la dictadura y los primeros años de la democracia, erigiéndose en todo un hito del periodismo y la libertad de prensa en España.
En uno de sus números, concretamente el editado el 17 de marzo de 1979, nuestro municipio ocupa por completo la portada y en sus páginas interiores, un artículo estremecedor que describe con minuciosidad cómo era Parla en aquel momento, hace ya treinta y un largos años.
Los que vivimos aquella época lo sabemos de primera mano, cuando Parla era lo más parecido al Averno y no merecía ni el calificativo de ciudad, limitándose a ser un asentamiento donde llegaban las personas más humildes que no podían costearse una vivienda en ninguna otra ciudad de la perifera madrileña.
Una ciudad llena de caóticos bloques con las viviendas más baratas de Madrid y un anárquico viario, sin aceras, con calles llenas de barro, cortes de luz y agua constantes, corralones por donde deambulaban siniestros delincuentes y zombis drogadictos que convertían las calles parleñas en un dantesco y peligroso escenario, un desempleo brutal, sin empresas de entidad implantadas, sin apenas escuelas, un pequeño consultorio médico, ausencia de infraestructuras de todo tipo, etc. Diez años antes los norteamericanos habían puesto el pie en la Luna, pero la Parla de 1979 era un mundo aparte ajeno al progreso.
La palabra tercermundista que mucha gente usa tan ligeramente para describir con indignación muchas carencias de la Parla actual, se queda corta si nos trasladamos a aquella época pretérita.
Pero lo verdaderamente gravísimo y preocupante es que tras treinta y un años en los que tanto ha cambiado y prosperado social y económicamente España, y gran parte del mundo, estremece leer en el artículo de la revista Triunfo cómo muchas de las carencias y los problemas que tenía Parla en 1979 siguen hoy en día constituyendo el pan nuestro de cada día, agravados con otros nuevos como los grandes despilfarros de todos estos años, el aberrante nepotismo municipal, improvisaciones en todos los aspectos, zafios y obsoletos planteamientos y planeamiento urbanísticos, escaso rigor en aplicar las ordenanzas en muchos casos siempre desfasadas y un largo etcétera de despropósitos que resumen el haber dejado pasar muchas oportunidades de las que se han acabado beneficiando las localidades vecinas.
A los consabidos problemas "de la casa" se ha unido la masiva llegada de inmigrantes al calor de las viviendas más baratas de toda la Comunidad de Madrid y la devastación social, comercial y humana de prácticamente toda la zona centro de Parla hasta convertirse en esa especie de ghetto que es a día de hoy, no sólo esa zona sino muchos barrios de Parla en los que infinidad de okupas se ha nquedado a vivir con todo gratis.
Han gobernado España tres partidos distintos, la Comunidad de Madrid ha sido gobernada en largas etapas tanto por el PSOE como por el PP,............pero en Parla siguen los mismos que estaban en 1979 y no ha habido ninguna alternancia ni alternativa.
Tampoco eso deberiera suponer a priori nada reseñable teniendo en cuenta que en la mayoría de las ciudades del sur de Madrid, ha gobernado mayoritariamente el PSOE durante todos estos años y sin embargo esas ciudades sí que han prosperado enormemente, siendo Parla el garbanzo negro.
Si Parla tiene hoy tantísimos problemas no es de casualidad. A lo largo de estas tres últimas décadas ha sido una siembra constante de profunda insolvencia institucional, miseria moral, desidia, ideologización y un desbarajuste tremendo en muchos aspectos de la vida municipal, que han repercutido de manera rotundamente negativa en la imposibilidad e incapacidad para resolver unos problemas estructurales que en casi todos los municipios de nuestro entorno son ya parte de un remoto pasado, pero que en Parla son motivo de actuales y perpetuas reivindicaciones que desesperadamente caen en saco roto a tenor de lo que nos han deparado estas últimas décadas. Cuando los demás municipios ya han llegado y están de vuelta, en Parla se acaba de tomar la salida.
Cada día, cuando al arrancar el coche y encontrarme con el atasco perpetuo para salir de Parla, sintonizo la radio y la DGT informa, de lunes a viernes, que hay retenciones en Parla, como todos los días. Lógico, porque la población parleña se ha triplicado desde que construyeron aquellos accesos, que siguen siendo los mismos que hace veinte años. Ya al enfilar la ruinosa y destartalada salida de Parla norte aún me pregunto si estamos en 1979 o en 2010.
Lo que no pertenece a 1979 y sí se ha actualizado hasta llegar al nivel de atraco masivo son los aberrantes y expoliadores impuestos que se pagan en Parla a cambio de una ciudad atrasada y empobrecida con unas carencias e instalaciones más propias deterioradas y en lamentable estado.