Totalmente de acuerdo contigo. Pese a su cercanía geográfica, Pinto está como en otra galaxia comparado con Parla y justamente es uno de los espejos en los que hay que mirarse, no hay que irse más lejos. Haciendo un símil, Pinto juega en la "Liga de las Estrellas" de las ciudades prósperas mientras que Parla aún transita por la "tercera división urbana". Un vistazo a la abismal diferencia respecto a la renta per cápita no deja lugar a dudas: Pinto 33.708 euros, por habitante, Parla 11.811 euros por habitante (Fuente:Indicador Renta Bruta Disponible 2007 Comunidad de Madrid). Con eso se dice prácticamente todo.
Recalcar que Pinto (44.000 habitantes) tiene tres veces menos población que Parla (133.000 habitantes), lo cual constituye un agravio comparativo rotundo. ¿Cómo es posible que un municipio tres veces más pequeño que Parla y que está al lado, tenga unas infraestructuras impresionantes y de nivel europeo: su centro comercial, cines, su gran teatro, el precioso parque Juan Carlos I, el enorme pabellón polideportivo, la limpieza de las calles, la armonía visual del entorno urbano en general, su pujanza económica, etc.
¿Qué ha pasado en Parla para que el municipio de al lado que es tres veces más pequeño tenga unas infraestructuras mucho mejores que las nuestras?.
La calidad de su urbanismo y el estado de la ciudad lo convierten en un auténtico paradigma del buen hacer urbanístico que entronca con un gran desarrollo humano y social. A nivel asociativo, hay un sólido entramado de fuertes asociaciones de toda índole: culturales, deportivas, lúdicas, etc. muy arraigadas en la vida de la ciudad.
Existe en Pinto una oferta educativa equilibrada entre la enseñanza privada-concertada y la pública, mientras que Parla ostenta los récords de fracaso escolar en la Comunidad de Madrid.
Otro ejemplo, en los jardines de Pinto no verás nunca el derroche ingente en flores y personal de jardines entregados a este efímero menester floral que desde hace muchos años se viene produciendo en Parla cuando en cualquier ciudad ya optan por plantas arbustivas que no requieran casi ni de riegos ni de cuidados y resistentes al trasiego diario de parte de los ciudadanos que suelen ensañarse con la frágil vegetación.
Tampoco verás en Pinto las ingentes cantidades de basuras y escombros que jalonan los campos parleños.
Simplemente en un paseo por las calles pinteñas se aprecia otro tipo de gente y de ambiente radicalmente distintos a lo que se suele ver en las calles de Parla.
Y nada más tangible que la enorme diferencia en el precio del metro cuadrado en uno y otro municipio, pese a estar a la misma distancia de Madrid, que es uno de los parámetros que ayuda a definir el precio del suelo.
No valen excusas políticas. En Pinto, en los últimos 30 años, salvo por unos meses, siempre ha gobernado el PSOE, al igual que en Parla. No sólo eso, la vida política de Pinto ha sido siempre muy turbulenta, desde el numerosas veces imputado ex-alcalde Antonio Fernández, el condenado e inhabilitado concejal de urbanismo de IU Carlos Penit, el tránsfuga Reyes Maestre, etc. Auténticos escándalos que han salpicado con gran frecuencia la política pinteña.
¿Qué sucede entonces?. Que pese a todo, desde siempre en Ayuntamiento de Pinto se ha apoyado en muy buenos profesionales y a la vez ha sido muy riguroso y exigente en todo lo referente a los temas urbanísticos, haciendo cumplir la disciplina legal, aceptando sólo proyectos de mucha calidad e introduciendo modificaciones a los mismos para que estén integrados en la normativa vigente y en el entorno circundante, todo en las antípodas de la absoluta ley de la selva que impera en las calles y edificios de Parla, de donde salen parabólicas de los ladrillos, aires acondicionados, canalizaciones, tubos, cables, cada uno pone la persiana del color que le viene en gana, los toldos, los cerramientos sin ningún criterio estético, cartelería comercial chavacana y anárquica y, en definitiva, contribuyendo a ese tercermundismo visual y estético que enseguida te impacta cuando levantas la vista en la mayoría de las calles de Parla. Hasta gran parte de los edificios nuevos son de gran vulgaridad arquitectónica como ocurre en un importante porcentaje de los de Parla-Este o el resto de desarrollos parleños. Edificios nuevos ya masacrados en sus fachadas con todos los horrores estéticos que ya eran conocidos: máquinas de aire acondicionado, garrafas, tubos, canalizaciones, pérgolas, parabólicas, mosquiteras, y lo que a cada propietario le dé la gana. Y han seguido permiténdose con toda impunidad. ¿Por qué?.
Es un suma y sigue de despropósitos, desidia, inoperancia y nula profesionalidad, que al final acaba por pasar factura en todos los órdenes de la vida de una ciudad, como le está pasando a Parla. En un mundo tan competitivo en el que la excelencia prima sobre todas las cosas y la inversión es muy sensible para cambiar de ubicación, no se pueden permitir los horrores urbanísticos y disciplinarios que en Parla llevan casi 30 años permitiéndose.
Ilimitados disparates desde las palmeras, las veladas de boxeo, al césped artificial, a la desastrosa rotonda del hospital, a la constante rectificación del viario nada más recepcionarlo en obra nueva, eternos parcheados de todo, los efímeros caballos de la policía, gastos en publicidad y autobombo, obras mal recepcionadas, señalizaciones viarias carentes de unidad estética ni economía de materiales, parques y zonas verdes en estado lamentable por falta de criterio en su diseño ni en su gestión, casi todos los servicios municipales totalmente privatizados, desmesurado enchufismo, etc. La lista es infinita.
Cada vez que se cruza en coche el paso bajo la R-4 y las vías del AVE, para pasar de Parla a Pinto, es que cambia todo de repente. Ya te recibe una rotonda bien ajardinada que no precisa mantenimiento, un polígono industrial perfectamente trazado, limpio y arbolado incluso antes de que se implantes las primeras empresas, grandes empresas instaladas en el municipio, y ya cuando accedes a la propia ciudad de Pinto bajo el paso de la línea férrea, es que no dejas de frotarte lo ojos de lo racionalmente que están allí planteadas todas las cuestiones referentes a la organización municipal y la convivencia ciudadana y lo bien que en general funciona la ciudad.
Particularmente creo que Pinto es sin duda, uno de los mejores municipios de toda España. Como he citado, es un espejo donde mirarse, pero Parla se ha pasado mucho tiempo de espaldas al progreso.
Nada más simbólico que el hecho de que gran parte de los parleños acuden el día de su boda al parque Juan Carlos I de Pinto a hacerse sus fotografías y vídeos, síntoma inequívoco de que hasta los propios parleños reconocen que en cuanto a encanto paisajístico, no hay ningún lugar similar en Parla.
Como no hay dos sin tres, hace un par de semanas me hacía eco del cierre del hotel “Ciudad de Parla”, pero en esta cascada de acontecimientos nefastos que sacuden a Parla constantemente hay que mencionar al siguiente hito caído, el apartahotel “Villa de Parla”, situado en la calle Rigoberta Menchú. Efectivamente, el apartahotel ha cesado su actividad y ha colgado el cartel de cerrado hace escasamente dos semanas. No sólo eso, sino que el restaurante “Allegro”, ubicado en la planta baja del hotel, también ha cerrado al mismo tiempo.
Para quienes no lo conocieran, se trataba del mejor restaurante que había existido jamás en Parla, un establecimiento de cocina creativa y precios elevados que obviamente estaba fuera de lugar por la ubicación geográfica tan poco apropiada en la que se hallaba. He de confesar que siempre me resultó un misterio cómo podría ir manteniéndose a flote dicho restaurante porque el entorno social y demográfico circundante distaba años luz de constituir una potencial clientela del establecimiento.
Lógico puesto que la actividad económica en Parla es de tan escasas envergadura y especialización que no genera por sí misma ninguna dinámica más allá del mero abastecimiento poblacional de bienes y servicios más básicos. En este panorama tan desolador poca clientela podía tener este hotel.
Sin duda una muy mala noticia, no sólo por la pérdida de empleos, actividad y vida de barrio que generaba, algo de lo que desgraciadamente en Parla ya nadie se sorprende por ser demasiado habitual. También se traduce este cierre en que se reduce a un único establecimiento hotelero los existentes en Parla y sólo queda el NH Parla, rebajado de categoría recientemente por la propia empresa propietaria a NH Express.
La crisis en Parla no tiene sólo un carácter episódico, sino que se trata de una crisis rotunda e integral, de una enorme enjundia que está corroyendo y condenando, hasta perder el resuello, a toda una sociedad y una ciudad escasamente competitivas en un mundo global del que Parla lleva décadas fuera de juego.
El pasado sábado, en el marco del ciclo de teatro “Parla en Clásico”, se representó en el Teatro Jaime Salom el espectáculo juglaresco-narrativo“Lorenza Malandanza”, interpretado magníficamente por la locuaz, rutilante y simpática actriz salmantinaEugenia Manzanera y que ya había tenido su puesta de largo en el legendario y famoso Festival de Almagro, entre otros festivales clásicos. En resumen, una gran oportunidad de asistir a un entretenido e histórico evento al módico precio de cuatro euros. Vamos, un regalo en toda regla. En esas circunstancias tan favorables para el público, el teatro debería haber estado a rebosar y haberse agotado las entradas. Eso dice la teoría en cualquier ciudad o pueblo “normal”.
Pero Parla sigue siendo un mundo aparte, un microcosmos sumido en un limbo decadente y con unos datos socio-económicos muy preocupantes y escalofriantes, quizás más profundos y desgarradores que los que las demoledoras estadísticas se empeñan en mostrar una y otra vez, situándonos a la cola de todo lo que signifique progreso.
Volvamos al teatro, regresemos a ese vergonzoso vacío que se encontró Eugenia Manzanera actuando ante cuarenta personas. Sí, cuarenta personas. La anatomía de ese primer instante por parte de la actriz debió de ser de lapidaria incredulidad. Por la mente de la actriz imagino que se pasaría algo así como: ¿porqué sorprenderme?; ¡qué me iba a esperar, si es que vengo a actuar a Parla!.
El Teatro Jaime Salom, que tiene un aforo cercano a las trescientas localidades, ya de por sí pequeño para un municipio con el número de habitantes de Parla, se revela en realidad más que suficiente para la escasa demanda cultural existente en Parla, donde está claro que la cultura es algo que la mayoría de la población no considera necesaria, así que en la lista de prioridades vitales de una grandísima parte de los parleños, la cultura ni existe. Increíble en una ciudad de 132.000 habitantes. El panorama es muy triste pero suficientemente revelador.
Siendo testigo de esta triste vivencia llego a la rápida conclusión de que en Parla la cultura interesa poco o a muy pocos. Y lo comprendo, es fácilmente descifrable. Un gran porcentaje de la población parleña, que se halla en un estadio inferior a otras sociedades más evolucionadas, en gran parte vive en la precariedad y bastante tiene con cubrir sus necesidades más básicas, como pagar sus recibos, comer, vestirse y buscar un trabajo en precarias condiciones, así que lo último que se le pasa por la cabeza a esas personas es leer un libro, asistir al teatro o a una exposición. Por cierto que en la Casa de la Cultura ahora mismo hay una sobre el arte gráfico en las portadas de los discos de la movida madrileña.
Pero poniendo punto y final, la imagen del teatro casi vacío vale más que todas las palabras que se pudieran escribir al respecto.
El hotel Ciudad de Parla y el edificio anexo de los salones de boda, hace un mes que han cerrado sus puertas y han cesado su actividad. Una mala noticia económica en Parla; otra más.
Desde hace muchos años el hotel Ciudad de Parla era la señal de identidad más visible, por ser la primera imagen que uno se encontraba, al entrar o salir de Parla por la entrada Norte. Ejercía de faro imaginario por su estratégica ubicación y ahora que ha cesado su actividad, un aire fantasmal recorre todo su emplazamiento, pues a excepción de la gasolinera que hay junto al hotel, el resto del entorno es de lo más lúgubre y degradado, naves derruidas, otras cerradas, escombros, basura, etc. El hotel, que fue el primer establecimiento hotelero de Parla, venía languideciendo de unos años a esta parte y ya en los últimos tiempos las instalaciones del hotel se ofertaban al mejor postor y eran sede habitual de reuniones de cooperativas vecinales, demostraciones comerciales para los ancianos, etc. Es cierto que su emplazamiento era excelente, justo en ese cruce de caminos en el que se encuentra. Una buena ubicación para llegar en coche pero en el epicentro de un entorno circundante muy degradado. Hace un par de años cerró el supermercado Plus que había en la parte delantera del edificio, así que ya a nadie se le ocurría ir caminando por aquella zona.
Que existan hoteles en municipios periféricos como Parla, Leganés, Getafe, etc. no obedece ni mucho menos a su atractivo turístico, sino exclusivamente a su actividad económica. Ahora mismo mientras que en Parla sólo permanecen dos pequeños hoteles abiertos, el NH Parla y el Apartahotel Villa de Parla, fijándose en nuestros municipios vecinos, hay en funcionamiento siete hoteles en Pinto, nueve hoteles en Fuenlabrada y otros nueve hoteles en Getafe. Es volver a los tópicos de siempre pero la realidad de la fragilidad y nula existencia de un sólido tejido económico condenan eternamente a Parla a una continua debacle socio-económica y a la absoluta depauperación.
Hace una semana pasé por la calle Turín, desgraciadamente famosa porque es el lugar donde aparcan los camiones que son constantemente asaltados por los delincuentes. Justo al pasar por allí, había un enorme trailer con las puertas traseras abiertas de par en par, los cierres destrozados y completamente vacío, prueba irrefutable de que los “amigos de lo ajeno” ya le habían hecho su visita puntual.
La noticia de los robos constantes en esa calle ya apareció hace un tiempo en los medios de comunicación y es sólo un reflejo más del clima de inseguridad que se vive en Parla.
A tenor de la hipócrita terminología y la teatral puesta en escena de los políticos a la hora de hacer un comunicado, cuando el alcalde afirma que Parla es una ciudad segura, la realidad que todos conocemos a pie de calle y en nuestros barrios, se empeña en demostrar todo lo contrario. Para desviar la atención se intenta hacer creer que esto pasa en todas partes, que hasta en los buenos barrios hay delincuencia, que si es fruto de la crisis, etc.
Por otro lado están las leyes y la justicia españolas, laxas y canallas, que son una verdadera vergüenza en toda regla y que en realidad se ensañan con las víctimas y afectados en vez de con los criminales. Desde Roldán al Rafita pasando por los etarras y todo tipo de maltratadores, butroneros, tironeros, secuestradores, traficantes, especuladores, corruptos, asesinos y terroristas, desgraciadamente en España nos desayunamos todos los días con noticias escandalosas de criminales campando a sus anchas o saliendo impunemente de su breve estancia carcelaria para seguir con sus fechorías.
Todavía recuerdo aquella conversación telefónica interceptada hace años por la policía en la que un rumano instaba a sus compinches de Rumanía a venirse para España porque delinquir aquí era un verdadero chollo.
Pero regresemos a nuestro querido municipio. A nivel comercial, especialmente grave es la ola de robos en establecimientos que viene padeciendo toda la zona centro de Parla. Desde estancos, bazares chinos, tiendas de ropa, telefonía, bares, supermercados, etc. Hay establecimientos que debido a la reincidencia de los delincuentes ya no pueden soportar más esta inseguridad e impunidad y han decidido cerrar sus puertas o trasladarse. Ejemplo de ello es el distribuidor de Movistar que estaba en la calle Alfonso XIII y que cerró sus puertas a causa de los constantes robos.
En el barrio de Parla Este ya han robado en todos los garajes subterráneos de las urbanizaciones. En todos, pero eso no viene de atrás, es que día a día los robos en los garajes son constantes, y en menor medida en trasteros y viviendas. Si esto es algo que las autoridades consideran normal, es que mienten más que pinocho o ante su incapacidad para afrontar el problema miran para otro lado.
Y lo que se dice caminar de noche por las desiertas calles de Parla, es una tarea sólo apta para suicidas o valientes.
Pero la creciente inseguridad en Parla no es casual y las cifras y datos avalan esta dinámica delictiva. Detrás todo esto se encuentran alarmantes cifras de desempleo, una descomunal tasa de inmigración foránea, con los marroquíes a la cabeza, y bolsas de pobreza en barrios de Parla socialmente muy degradados. El cóctel inmigración-juventud-fracaso escolar-desempleo-impunidad es verdaderamente letal para la convivencia ciudadana, y eso lo estamos ya padeciendo día a día.
Todos nos quedamos perplejos y nos llama poderosamente la atención el que un gran número de personas de determinados colectivos de inmigrantes de Parla, desde jóvenes a adultos, se pasen el día desocupados, paseando o sentados plácidamente en los bancos en el caso de los adultos, o deambulando de un lado para otro de manera nerviosa, con miradas desafiantes, móviles de última generación y ropa de marca, en el caso de los jóvenes. Pero de cualquier modo, sin la más mínima señal de estrés ni preocupación por trabajar.
Como botón de muestra basta permanecer un rato en la plaza de la estación de Parla, rebautizada popularmente como plaza del Camello, para observar que, al margen del trasiego de gente que coge el tren o el tranvía para desplazarse a sus obligaciones y actividades cotidianas, es el epicentro de sospechosos encuentros, rápidas compraventas, misteriosas idas y venidas de gente de todas partes del mundo, fugaces trapicheos de drogas, etc.
Los fabricantes de rejas, empresas de seguridad y vendedores de cámaras y alarmas están de enhorabuena porque en Parla tienen un filón. Los ciudadanos, por el contrario, están atemorizados.
Simplemente muestro el enlace de la charla digital con el alcalde de Parla, José María Fraile, que tuvo lugar esta semana en el diario EL PAÍS. Es interesante lo que se puede leer en ella y aporta información y novedades sobre la actualidad de Parla.
Como tantas y tantas cosas tan peyorativamente peculiares de Parla, hoy toca hablar del carril-bici existente, o mejor dicho el “KK-rril” bici, sobrenombre con el que es popularmente conocido por su chapucero y poco práctico diseño, que discurre a lo largo de las dos grandes avenidas del barrio de Parla-Este.
Quien haya visto los carriles-bici en otros municipios, habrá advertido que el de Parla es lamentablemente diferente a todos ellos. Su trazado sinuoso, que parece ideado por un borracho, un niño haciendo un garabato o alguien mareado, lo convierte en algo original para ser contemplado en una foto pero poco práctico por su mermada utilidad. Existen numerosos manuales técnicos, incluso uno editado por la DGT, en los cuales se incluyen todas las especificaciones que hay que tener en cuenta, que no son pocas, desde distancias, medidas, materiales, estacionamientos, señalización, etc., manuales a todas luces ignorados por quien haya ideado semejante engendro e imperdonable en un barrio de tan reciente construcción y con tantos garrafales errores de concepto, empezando por la falta de aparcamientos en superficie, precario transporte público, vergonzosas salidas/entradas viarias, etc.
Desde el principio, y pese a que se supone que su uso es exclusivo de bicicletas, se ha podido comprobar que son precisamente las bicicletas lo que más escasean, y el KKrril-bici de Parla-Este está permanentemente ocupado por paseantes, perros, carritos de niños, carros de la compra, gente corriendo, etc. Muchos de ellos se apartan al ver a un ciclista, pero otros muchos incluso recurren a los malos modales y al insulto barriobajero para justificar que no les importunes con el paso de tu bicicleta porque tienen todo el derecho a estar paseando por el KKrril-bici. Ver para creer.
El KKrril-bici carece de la anchura suficiente para disponer de una circulación de doble sentido rápida ni una señalización adecuada.
En los cruces o intersecciones se evidencia que no se puso mucho interés inicial en acondicionarlo, pues no existen cruces que den continuidad al KKrril-bici sino que se invade directamente el paso de cebra de los peatones para volver a retomar el KKrril-bici una vez superada la intersección.
Como se puede ver constantemente, estas deficiencias ocasionan que los ciclistas que quieren rodar de continuo y fluidamente, sin sortear gente ni llevarse ningún descaro por parte de los “ocupantes” ilegales del KKrril bici, prescindan de su uso y circulen directamente por el propio asfalto de los carriles viarios de los coches.
Esa forma sinuosa en su trazado también repercute en los recién plastificados jardines aledaños, obra cumbre del paisajismo parleño, lo cual ahora ya definitivamente le otorga al KKrril-bici un aspecto de sendero peatonal.
Atendiendo a las inversiones del próximo Plan E, se van a construir más carriles-bici por otros barrios de Parla. Viendo lo que ya tenemos y las chapuzas cometidas con anterioridad, las sospechas de otra nueva chapuza son más que fundadas.
Para los interesados os remito a cuatro interesantes enlaces para descargaros los manuales del diseño de carriles-bici:
Conocidos y sonados son los despilfarros a manos llenas del Ayuntamiento de Parla. La lista se remonta a décadas, es infinita y en constante crecimiento, desde las comilonas de los próceres municipales y su camada de amistades en las "jornadas gastronómicas" pasando por los imperiales caballos de la policía que hubo que malvender, enormes gastos en estéril publicidad institucional en medios de comunicación, subvenciones millonarias a los estómagos y altavoces agradecidos y muchas más fechorías de la más disparatada índole en forma de chapuceras obras públicas. Todo ello en la ciudad más pobre y subdesarrollada de la Comunidad de Madrid.
No iba a escribir sobre el asunto del último de los despilfarros que retrata al consistorio parleño, conocido por su arrasadora capacidad destructiva medioambiental, porque es patético, aunque necesario por cuestiones de dignidad, mostrar las andanzas de unos inútiles con cargos institucionales que están esquilamando el patrimonio de los parleños y que en cualquier empresa privada no llegarían ni a conseguir un puesto de mozo de almacén o personal de la limpieza porque no valen para más. No tienen talento pero sí mucha caradura.
Pero me han escrito unas cuantas personas que ayer mismo daban fe que en el Parque de las Comunidades seguían allí todas las macetas con todas las flores ya muertas, muestra inequívoca del despilfarro económico en la compra de unas flores que han costado un dineral y se han dejado morir todas por la flagrante inutilidad, caradura e inoperancia de los responsables de este tema.
Pues sí, desde hace ya dos semanas, miles y miles de flores con sus correspondientes macetas en indefinida espera de ser trasplantadas, se acumulan abandonadas en una zona del decrépito y tétrico Parque de las Comunidades. Se depositaron allí por la empresa suministradora y allí han permanecido abandonadas hasta el punto de que ya se han marchitado todas y son inservibles.
Así pues, otra ingente cantidad de dinero de todos los parleños tirado a la basura. Estas imagenes, captadas el día ocho de febrero, cuando todavía quedaban algunas flores vivas, significan todo un ejemplo de caos y mala gestión, y constituyen un insulto y una tomadura de pelo a todos los parleños. Otra más. Esto es miserable e intolerable.
¿Sabrán esa gente desempleada, que desde la madrugada hace colas interminables en la calle San Blas en condiciones infrahumanas, que con el dinero derrochado en esta ocasión podrían comer unos cuantos parados y sus familias ese mes?.
La reunión se celebró en el polideportivo del colegio “Rosa Montero”. Se habían dispuesto sillas para acomodar a los asistentes, que se ocuparon casi en su totalidad, y en resumidas cuentas, entre gente sentada y de pie, se alcanzó un aforo unas 150 personas allí presentes. Era sorprendente la gran cantidad de gente mayor que había, de los que ya no cumplen los 60, cuando en realidad en el barrio la presencia de gente joven es mayoritaria. Es cierto que entre el público había familiares del alcalde, empleados municipales de confianza, amistades y muchos miembros del partido socialista de Parla.
No hubo ningún tipo de megafonía, lo que obligaba a respetar los turnos de palabra porque de lo contrario se generaba un murmullo que hacía imposible cualquier comunicación por ambas partes.
Una chica, que dijo ser la presidenta de la presunta “Asociación de vecinos de Parla- Este”, perteneciente a ese subvencionado e inoperante entramado de asociaciones satélites amiguetes del poder local, presentó al alcalde, el cual en líneas muy generales comenzó diciendo en qué iba a consistir esta reunión vecinal y cómo se estructurarían tanto la presentación como los turnos de preguntas y respuestas.
A continuación, el alcalde hizo un inciso para explicar y aclarar los pormenores del polémico ajardinamiento de Parla-Este. Así que cedió la palabra al responsable de dicho ajardinamiento, de nombre Ignacio y que también fue el encargado del ajardinamiento de las zonas aledañas del recorrido del tranvía, con lo cual ya empecé a atar cabos y a comprender lo del césped artificial, los cristalitos, las florecillas y otras catástrofes botánicas ya conocidas.
Esta persona trajo un ordenador portátil y un proyector para mostrar imágenes técnicas de todos los planos del ajardinamiento por zonas, especies vegetales, etc., aunque no había pantalla y la proyección se realizaba sobre la propia pared del polideportivo, lo cual hacía ilegibles tanto el texto como las imágenes debido a su reducido tamaño.
Ignacio, de buena fe se esforzó en describir el porqué del diseño del ajardinamiento según sus criterios paisajistas, especies plantadas en cada zona, los montículos de cemento y césped artificial, diferenciación vegetal y de diseño según avenidas, calles, parterres, etc.
Una profusa explicación que muestra que el problema y el grave error de fondo es en realidad su visión entrañable y zen y su propio criterio paisajista más cercano al Feng-Shui que a la realidad de cada día en un núcleo urbano de las características de Parla.
Desde hace ya unos cuantos años y cada vez más, pues es una tendencia lógica y racional, el modelo de jardinería que se aplica en cualquier ciudad tiene tres criterios básicos: frondosidad y resistencia frente al uso y las posibles agresiones vandálicas e incívicas, economía en el consumo de agua y en el coste económico de la mano de obra. Temas como las flores de temporada o las praderas de césped natural, a causa de su fragilidad e ilimitado despilfarro en recursos humanos y económicos, pertenecen ya al pasado, salvo en ubicaciones muy particulares y concretas. Ya se priman estos criterios sobre cualquier otro y los resultados son excelentes: zonas verdes arbustivas regadas por goteo por las que nunca tienen que pasar los jardineros y siempre están lustrosas y frondosas.
Lo que defiende y aplica en Parla este profesional, quizás esté bien para una ilustración, estudio o boceto que no salga de una pantalla del ordenador, pero la realidad de los ajardinamientos urbanos dista mucho de esas bucólicas ensoñaciones paisajísticas. En Parla existe un descomunal gasto económico y de mano de obra en las flores de temporada que se plantan y desplantan por miles en multitud de lugares. Incluso en los alcorques de las avenidas parleñas, donde con la contaminación de los vehículos, en vez de dos semanas duran cinco días. Lo normal es reducir hasta el simbolismo las praderas de césped natural y las plantaciones de flores de temporada a puntuales y contados lugares emblemáticos. Pero esto no sucede en Parla, donde parece que va con veinte años de retraso respecto a lo que se hace en otras partes.
Una vez finalizadas las explicaciones del “paisajista” el alcalde comienza a desgranar pormenorizadamente las inversiones del próximo plan E, sobre todo las relativas a Parla-Este, con el inciso de un par de obras de ámbito municipal como la pasarela en la A-42 para acceder al parque empresarial, un carril-bici por Parla y el Centro de Día para discapacitados, que debería haberlo construido la Comunidad de Madrid en el ejercicio de sus competencias, pero como se ha negado y le parecía una vergüenza dejar desatendidas a esas personas discapacitadas, ha tomado la iniciativa de que se sufrague con fondos estatales.
Las obras que afectan parcial o totalmente al barrio de Parla-Este serán:
-Colocación de 150 cámaras distribuidas por toda Parla, destinadas al control del tráfico en las avenidas y la vigilancia de los edificios públicos.
-Accesos al Parque de las Comunidades: Se habilitará una entrada a dicho parque por la parte sur de Parla-Este y se mejorarán los accesos construyendo una acera. Lo del carril-bici en está zona no quedó claro.
-Se habilitará un local municipal en el Paseo de la República Dominicana para trasladar la oficina de atención ciudadana que ahora mismo está ubicada en la carpa que hay dentro del parque.
-La segunda fase del ajardinamiento de Parla-Este se realizará con fondos del plan Prisma de la Comunidad de Madrid.
A continuación, para establecer un orden en el turno de preguntas, se fue apuntando en una lista a la gente que quería preguntar. El alcalde tomaba notas de las cuestiones planteadas para después pasar a responderlas. Aquí se relatan las quejas vecinales y sus respuestas:
-Los excrementos caninos y la limpieza en general: Monopolizaron un buen rato estas cuestiones relativas a la limpieza y el civismo por las reiteradas quejas. El alcalde tiene toda la razón en este asunto. Se puede sancionar a un vecino como medida coercitiva para evitar que ese “cerdo” no vuelva a repetir la fechoría, pero un perro defeca tres veces al día y al final se genera una cantidad de excrementos desmesurada.
Aunque hubiera un millón de "sanecanes", el dueño incívico de un perro seguiría sin recoger los excrementos de su can. De hecho las personas que recogen las deposiciones de su perro siempre llevan su propia bolsa, y la experiencia dice que poniendo un "sanecan" con las bolsitas, llega el vándalo de turno se lleva todas las bolsas y deja el invento inutilizado. ¿Se pone un barrendero o un policía detrás de cada vecino con perro o del que no deposita la basura en el lugar correcto o nunca tira las cosas a la papelera?. Eso es humanamente imposible. Es cuestión de educación y persuadir con sanciones a los guarros.
Comenta una vecina que incluso el parque y las zonas verdes dan asco a causa de la gran cantidad de excrementos caninos y que es obligatorio llevar el perro atado pero nadie lo hace. La vecina recalca que varias veces se ha encarado con dueños de perros y estos le han respondido de manera grosera y agresiva. Se queja del vigilante del parque por inoperante al no salir jamás de su chiringuito ni querer saber nada de las quejas cuando se le avisa.
-Impuestos muy caros: Hubo quejas sobre lo onerosos que son en Parla tanto el IBI como el impuesto de circulación, pero en este caso es obvio que a falta de grandes empresas en Parla los que se tienen que arrascar el bolsillo son los vecinos. En los municipios con grandes empresas y tejidos industriales de gran envergadura, como Fuenlabrada, Leganés. Alcorcón, Pinto, etc. se pueden permitir el aplicar unos impuestos más reducidos que en Parla porque los impuestos pagados por la gran cantidad y envergadura de las empresas existentes en esos municipios lo compensan con creces.
-Centro de Salud: el alcalde menciona la tremenda saturación del Centro de Salud de las Américas y la necesidad de construir un Centro de Salud en Parla Este, algo que parece que va por buen camino tras largo tiempo insistiendo ante la Comunidad de Madrid.
-Por millonésima vez habló de la construcción de la Casa de la juventud y del privatizado polideportivo de Parla-Este, que se reduce a una piscina climatizada, pequeño pabellón cubierto, un gimnasio y un supermercado, dedicando la mayor parte del terreno de esa parcela al aparcamiento de superficie. Nada que ver con la Ciudad Deportiva o Centro de Alto Rendimiento que figuraba en los fantasiosos planos iniciales de Parla-Este para esa parcela.
-Accesos a la R-4 y a la M-410: Se construirá un acceso desde la parte sur de Parla-Este hasta la carretera M-410, una autovía que une la A-4 y la A-5, aunque sólo está construido el tramo entre la A-5 y el hospital de Parla. De la continuación del tramo restante, es decir, del hospital de Parla hasta la A-4 en Valdemoro, no se tienen noticias y está parado.
Se volvió a pedir una salida por la R-4 desde la carretera de Pinto para evitar que meterse en la boca del lobo que es la rotonda y la salida de Parla Norte y que ese tramo que llega hasta la M-50 en teoría fuera gratuito porque el peaje está más abajo de ese punto de acceso. El alcalde se limita a mencionar problemas de competencias entre Administraciones, la concesionaria de la R-4es una empresa privada, etc. En fin, este tema debe ser bastante complejo.
-Nuevos accesos al barrio desde la carretera de Pinto: a la insistencia vecinal de que tras que su reciente construcción son una chapuza, el alcalde comenta que lógicamente falta una rotonda en esos accesos, al igual que hay que desdoblar la carretera de Pinto, pero como esa una vía de titularidad autonómica, está a la espera de los permisos para construir la citada rotonda.
-Autobuses municipales: el alcalde desmiente los rumores de desaparición de las líneas municipales y ante las quejas vecinales recibidas se ha decidido aumentar las frecuencias de paso y prolongar el recorrido por la parte sur de Parla-Este.
-Quejas sobre el tranvía y las paradas de regulación: se comenta que generalmente entre esperar el tranvía, hacer el trayecto y la parada obligatoria, se tarda más tiempo que en ir en Cercanías a Madrid. También hay quejas sobre la regulación del tiempo de parada y el lugar.
-Estaciones de Cercanías: la historia ya conocida desde hace bastantes años de que se construirán sendas estaciones de Cercanías en el hospital y junto a las cocheras del tranvía. La que tiene más cuerpo de ser real es la que se hará junto a las cocheras del tranvía, pues ya se ha acabado la redacción del proyecto y es el Ministerio de Fomento el que debe comenzar las obras. Se trata de una estación con un aparcamiento para 450 vehículos y conexión con el tranvía. Un vecino insiste en que esa estación no está ni de lejos en Parla-Este, pero el alcalde se limita a decir que es la estación que “dará servicio” a Parla-Este.
-Un vecino que antes vivía en Pinto le espetó al alcalde: “Cuando les comenté a mis amistades que me venía a vivir a Parla, todo el mundo se reía de mí y empleaban los conocidos tópicos y chascarrillos, así que alcalde, convénzame de que Parla es un buen lugar para vivir”.
El alcalde se despachó con la conocida historieta de que en Parla somos un pueblo de gente luchadora venida de todas partes y cuando él era niño el pueblo era muy pequeño y no había nada y ahora es una gran ciudad y bla, bla, bla...........
-El mismo vecino comenta que las comunicaciones de transporte público con Pinto, municipio al que se tardan cuatro minutos en llegar en coche, son tercermundistas y dependen de una única línea de autobús, la 471, cuyo servicio es lamentable. Propone un servicio de lanzaderas Parla-Pinto.
-Seguridad ciudadana: En casi todos los garajes de Parla Este se han producido robos. El alcalde comenta que según datos policiales Parla-Este es un barrio seguro y que existe un protocolo de actuación tras el robo en un garaje y que es............cambiar los códigos de los mandos a distancia.
-Falta de aparcamiento en las calles Estrella Polar y Estrella Denébola: los vecinos se quejan de que en estas dos calles transversales a las dos grandes avenidas, especialmente en la primera de ellas, es imposible a veces sacar el coche del aparcamiento porque hay otros coches obstruyendo las salidas de los garajes o en doble o triple fila, generando un caótico entorno. El gran problema es que en estas calles se concentra una enorme densidad de viviendas entre las torres y los bloques altos. Se debería haber exigido a las constructoras de todas viviendas de esa zona el hacer dos plazas de garaje por vivienda o haber rebajado la altura de esos edificios para que la densidad demográfica fuera menor, pero los lumbreras que diseñaron esa zona debe ser que eran becarios y no se percataron de ello. Era algo que se veía venir tal y como ocurría con las viviendas que se construían en los años 60 y 70 en España, que se construían sin plazas de garaje y con los años las calles ya estaban atestadas de vehículos que no tenían dónde aparcar. Por increíble que parezca, 40 años después se siguen cometiendo los mismos errores.
-Empresas que se instalarán en el parque empresarial: pregunta una vecina sobre este asunto mencionando que por favor no le repita otra vez que John Deere y Decathlon. Responde el alcalde que corren malos tiempos para las inversiones y el que se hayan implantado Decathlon y compañía es muy importante. Hay grandes proyectos pero lo único real es que las empresas que se van a instalar en breve son un Hiper Usera Cash & Carry y unas pequeñas empresas en las naves nido.
-Delegaciones de la Agencia Tributaria y la Seguridad Social: Se supone que todo municipio de más de 100.000 habitantes debe tenerlas, pero el caso de Parla debe ser único porque no hay ni rastro de ellas. El alcalde menciona que ya se ha trasladado al organismo competente la necesidad de contar con ellas.
-Correos: Ya es sabido que se adquirieron dos locales por parte de Correos, uno en Parla Este y otro en la calle Carlos V. El alcalde dice que eso fue hace un año y no sabe nada más. La realidad es que
no hace uno, sino dos años de ello y los locales siguen vacíos y sin ningún movimiento.
-Nueva oficina del INEM en Parla: el alcalde menciona que se está dialogando para consensuar un edificio conjunto en el que ubicar el servicio de búsqueda de empleo municipal, el INEM y la oficina regional de empleo.
-Centro comercial de Parla-Este: la parcela ya ha salido a subasta para la construcción de un centro comercial pero nadie se ha interesado en ella. Hago un inciso particular mencionando que lo mismo sucede con todas las parcelas destinadas a chalets que hay vacías en Parla-Este, desde hace ya bastante tiempo salen a subasta pero ninguna constructora se interesa por ellas, por ello, en la zona comprendida entre la avenida de las Estrellas y la vía del AVE, algunas de esas parcelas han sido reconvertidas en parcelas para bloques de viviendas en altura de protección oficial.
-Suciedad en la zona este del barrio: se queja un vecino que en su zona, comprendida entre la avenida de las Estrellas y las vías del AVE, es un picadero y está lleno de basura y preservativos, a lo que el alcalde replica que ya se ha limpiado, negándolo el vecino e invitándole a visitar de nuevo la zona alegando que está llena de porquería. También comenta que se quiten las barreras de esa zona para no dar tantas vueltas en el acceso a su domicilio, si bien están colocadas para impedir el paso por seguridad, ya que antes la zona de las parcelas sin construir era un vertedero de basuras, escombros, destrozos, carreras de coches, botellón, etc.
-Colegio concertado: comenta el alcalde que las unidades de infantil y primaria se abrirán en septiembre. Hace pocas semanas que acaba se abrirse el periodo de licitación, así que parece algo casi imposible por los pocos meses que restan.
Y ya pasadas las nueves de la noche, se dio por concluída la interesante reunión y la mayor parte del público abandonó el recinto. En líneas generales el alcalde estuvo razonablemente bien, ágil, correcto y educado, aunque esquivó problemas de mayor calado y no entró en ningún tema peliagudo y comprometido, pues el formato de esta reunión tampoco da para más y por otro lado no es lugar para encendidas discusiones.
Pero los turbios asuntos que corroen las entrañas del municipio, como la masiva privatización de casi todos los servicios municipales (la última la de todos los servicios deportivos por un periodo de 40 años), el amiguismo y enchufismo al por mayor por obra y gracia del carnet del partido gobernante, la brutal tasa de paro y de fracaso escolar (los mayores de toda la Comunidad de Madrid), la inexistente integración de los inmigrantes en la ciudad y en la vida de Parla, los pisos patera, la astronómica deuda municipal, etc., ningunó de ellos salió a colación porque ciertamente tampoco era el lugar apropiado de debate.
El gran drama de Parla es que en un momento tan delicado como este y los tiempos venideros, otros municipios de similar tamaño ya cuentan con prósperas estructuras urbanas y productivas ya consolidadas desde hace años, buenas infraestructuras comerciales, deportivas, de transporte y datos socioeconómicos equilibrados y positivos, mientras que en Parla hay demasiadas cosas por hacer. En definitiva, tienen hechos los deberes que Parla no ha hecho, ya han pasado etapas y estaciones por las que el “tren del progreso” no ha pasado aún por Parla o ha pasado ya de largo. Hay que hacer atractivo un municipio para captar inversiones y capitales que dinamicen la economía. Así que cualquier empresario se hará la misma reflexión que el vecino antes citado:
“Alcalde, convénzame de que Parla es un buen lugar para invertir, porque tengo datos en la mano que demuestran todo lo contrario”.
En resumen, el alcalde transmitió una ponderada y positiva puesta en escena personal y es un tipo válido, pero le ha tocado una coyuntura muy difícil, con muchos lastres, y está rodeado de gente incompetente y con una pesada herencia de amistades peligrosas y oscuros compromisos dejada por su antecesor.
Todo el que vive en Parla es conocedor, ya sea con indignación o absoluta desidia, de que Parla es una ciudad minada de excrementos caninos en sus calles, plazas y jardines. Caminar por Parla obliga permanentemente a sortear las deposiciones de los canes para no pisarlas, y regresar a casa sin algún “recuerdo” fecal en las suelas de los zapatos es una verdadera fortuna. Con el paso de los años y la expansión urbanística el problema se ha ido agravando, pues mientras en la mayor parte de las ciudades, aparte de que se aplican duras sanciones a los infractores, ya existe desde hace años una mínima conciencia cívica y es habitual ver a los dueños portar una bolsa y agacharse para recoger los excrementos de su perro, pero en Parla se ha ido a peor y casi nadie lo hace. No hay progreso sino una regresión constante.
Todo ello genera degradación, suciedad y malos olores y ofrece una imagen penosa y tercermundista a los ciudadanos que lo sufren a diario. Pero de la imagen de la ciudad ya ni hablamos, la realidad es mucho peor que los tópicos y son demasiados los aspectos negativos de convierten a Parla en lo que es a día de hoy.
Es casi un acontecimiento novedoso ver a algún dueño recoger los excrementos de su perro. Es más, es que en Parla, aunque se ha mejorado en ese sentido, todavía hoy en día poca gente recoge los excrementos de su propio perro y, en ciertas zonas en las que incluso existen zonas terrizas donde poder defecar, los perros acaban defecando en plena vía pública, lo que ya es el colmo del incivismo y la repugnancia. El incivismo y la mala educación son tremendos en Parla, y el Ayuntamiento rara vez sanciona por ello, con lo cual se ha generado una sensación de impunidad total que se perpetúa en el tiempo y los infractores actúan con la más completa libertad.
Hay una evidente relación causa-efecto en casi todos los fenómenos de comportamiento social que acontecen en cualquier asentamiento humano, con mayor incidencia e interrelación en el caso de tratarse de zonas urbanas, donde el espacio público adquiere una mayor importancia y donde se produce una convivencia más intensa. El paupérrimo nivel formativo y educativo de una gran parte de los habitantes del municipio se muestra a las claras en este y otros muchos aspectos de la convivencia vecinal y ciudadana, pues quien no recoge los excrementos de su perro es el mismo energúmeno que habitualmente tira al suelo de su portal la publicidad del buzón, fuma en el ascensor, etc.
Es cierto que un perro es la viva imagen de su propio dueño y su comportamiento obedece a lo éste le ha enseñado o le ha permitido y, por desgracia, la mayoría de los dueños de perros no tiene idea de lo que significa educar y cuidar de un animal de forma responsable.
Desde el punto de vista sanitario, se considera que los excrementos caninos en la vía pública pueden afectar a la salud humana, ya que dichos excrementos contienen parásitos que causan entre otras graves enfermedades como cenurosis, ancylostomidosis, ascaridiasis, hidatidosis y toxocariasis, unas enfermedades que en casos extremos pueden provocar ceguera y hasta la muerte.
Aparte de constituir un problema sanitario público de primer orden y una agresión estética y olfativa para los sufridos ciudadanos, el tema de las deposiciones caninas es otro gravísimo problema más que el gobierno municipal de Parla no ha sabido o no ha querido resolver, lo que supone una intolerable pasividad e incompetencia por su parte y lo hace corresponsable del mismo.