lunes, 8 de noviembre de 2010

PARLA Y EL ABORTO : REFLEJO DE LA MISERIA SOCIAL
















En
Parla existen tres actitudes bien diferenciadas a la hora de opinar al respecto
cuando el nombre de Parla salta a los medios de comunicación por alguna
noticia, más o menos relevante pero en casi todos los casos peyorativa, acorde
con el estigma que persigue a esta ciudad, si bien, y como se suele mencionar
en las películas, todo ello basado en hechos reales. Y en cifras y
estadísticas. 







Esas
tres maneras de contemplar, por parte de los ciudadanos, los acontecimientos
que suceden en Parla son: 







1.    
Los que somos oriundos de Parla, hace ya infinidad de años
que dejamos de sorprendernos, e incluso los acontecimientos nos resultan muy
predecibles. 







2.    
La cleptocracia trifásica que rige los torcidos designios
de la ciudad ni se inmuta y continúan en su limbo clientelar cuales reyes
medievales en su castillo, ajenos al populacho.







3.    
Todas las personas que han venido a residir a Parla, procedentes de otros municipios, con el
espíritu de buscar una vida mejor y llena de ilusiones a modo de navegantes del
Mayflower o pioneros de las carretas en busca de la dorada California, se
estremecen al ver que todas las peyorativas noticias y comentarios que habían escuchado y
leído sobre Parla van a resultar cierto que son verdad.







En
la portada del periódico gratuito 20 Minutos, se publicaba hace un par de
semanas una noticia acerca de que Parla es el único municipio de la Comunidad de Madrid donde crecen los abortos. A mi modesto entender no sé dónde está la sorpresa de
esta noticia. Como tantas otras noticias negativas sobre Parla, me la esperaba. Y si preguntas a alguien de Alcalá de Henares o
Móstoles, tampoco le sorprendería saber que Parla es el único municipio donde
crecen los abortos. El paralelismo es exactamente el mismo que en otros ámbitos
en los que Parla encabeza las siniestras estadísticas de desempleo,
inmigración, abandono y fracaso escolar y una población, en general, muy
escasamente formada.







De
hecho el artículo del periódico 20 Minutos y la entrevista realizada a unas
adolescentes parleñas es sobradamente concluyente para no sorprenderse del bajo
nivel social que impera en Parla.




Las
cifras de abortos en Parla son el reflejo de una crisis del modelo de sociedad
en que vivimos y de la precariedad formativa a nivel humano e intelectual. Se
pone de manifiesto que cuantos más medios tecnológicos mayor es el vacío de
conocimientos humanísticos, al tiempo que se abre una brecha infranqueable
entre los poseedores del conocimiento y los ignorantes y analfabetos
funcionales.









Y
ello porque en el trasfondo de esta crisis económica subyace una crisis aún más
grave, una crisis aún más profunda, como es una crisis de valores, de cultura y
de educación. Y en la cultura y la educación no tienen nada que ver los recursos económicos particulares porque hoy en día la cantidad de información gratuita disponible,
tanto bibliográfica, digital o audiovisual y el acceso a la misma, son casi
ilimitados y gratuitos. Y lo mismo sucede con el irrisorio precio de
preservativos o el fácil acceso a cualquier método anticonceptivo. La inteligencia sexual es algo a lo
que todo el mundo puede aspirar razonablemente, pero hay que trabajar la
sabiduría personal para conseguirla.







Hoy
en día, se ha instalado en la sociedad europea en general y en la española en
particular, la convicción de que la mayor y mejor expresión de la libertad es
no querer responsabilizarse de nada como individuo y culpar de todo al resto de
la sociedad. Nihilismo en estado puro.







Hay
que entender la naturaleza y el objetivo del adversario que tenemos ante
nosotros. Lo que hacen los promotores del relativismo es un auténtico ejercicio
de ’ingeniería social’ en cuyas redes caen los más débiles, los que menos
cultura, recursos y formación poseen. No se trata, por tanto, de un mero debate
político ni de una mera lucha por el poder entre partidos. Es algo que va más
allá de un mero enfrentamiento entre ideas o concepciones de la izquierda y la
derecha. Es un debate cultural, un debate que afecta al modelo social en su
conjunto.







Se ha disparado el paro en Parla, condenando a las personas y a las familias  a la llamada ’trampa de la pobreza’, es decir, a verse obligados a
vivir de subsidios de desempleo que pueden garantizar la supervivencia de manera temporal, pero
que a la larga van descualificando al trabajador y haciéndole más difícil el
retorno a la vida laboral, lo cual evidentemente afecta también a todos los miembros
de una familia. Y ello unido a las tasas de fracaso escolar y de paro juvenil
más altas de toda nuestra historia reciente dan como resultado noticias tan sorprendentes
como esta.







A la
felicidad sólo se llega a través del conocimiento y del esfuerzo, como parte de
un compromiso personal, un cambio de actitud. Cada individuo debe asumir su  propia responsabilidad en todos los ámbitos.

martes, 5 de octubre de 2010

CRISIS, IMPAGOS Y DESPILFARROS EN LAS COMUNIDADES DE VECINOS


















Me comentaba un amigo, administrador de fincas de Parla, que en su larga trayectoria profesional, jamás había visto semejante cantidad de morosos como la que existe en la actualidad en las comunidades de vecinos y que la solución en apariencia no existía, al margen del correspondiente proceso judicial, y va camino de agravarse seriamente, puesto que en gran medida va ligada al presunto crecimiento económico y la creación de empleo que deberían producirse en algún momento del cercano futuro.



El alto coste de las cuotas mensuales de comunidad sumadas a las derramas correspondientes provocan un oneroso desembolso pecuniario a vecinos cuyas rentas, por lo general, son de cuantía media y baja. Es la paradoja resultante cuando se construyen pisos de protección oficial con gastos de comunidad incluso mayores que los de cualquier lujosa urbanización de clase alta, puesto que independientemente de la ubicación geográfica de las viviendas, los gastos en suministros energéticos y mantenimiento de los elementos comunitarios, en caso de haberlos, son iguales en todas partes.

La mayor parte de los edificios de los últimos desarrollos urbanísticos de Parla fueron proyectados con criterios de INSOSTENIBILIDAD energética y medioambiental, lo que se traduce en despilfarro de recursos: agua, luz, mantenimientos, etc. que repercuten directamente en el bolsillo de todos los vecinos en forma de elevadas cuotas de comunidad. Criterios de rancio desarrollismo en estado puro. En ningún momento se requirió que los proyectos presentados cumplieran ciertas normas básicas en lo referente a la orientación solar de las fachadas, aislamientos térmicos y acústicos, iluminación natural interior, generación de energía solar en todos los edificios, ahorro lumínico con temporizadores y bombillas led, vegetación arbustiva en vez de césped natural, riegos por goteo o por escorrentía, puertas anti-incendios con mirillas que dejaran pasar la luz a los rellanos, etc.

Todos estos aspectos vienen a poner de relieve mayor calidad de vida a menor coste. Detalles que ni al constructor, ni a los propietarios por repercusión, no les hubieran supuesto ningún relevante incremento del coste final. Nada, cada cual construyó lo que le vino en gana a sabiendas que no se le requerían medidas medioambiental y energéticamente ahorradoras.  Así que sin atender a criterios de eficiencia el resultado es que nada más entrar a vivir hay que afrontar unos elevados gastos en energía, tanto particulares como comunitarios, y mantenimientos de diversa índole.

Es verdad, la energía no se crea, se transforma. Pero tenemos que entender que estamos hablando de emisiones y de eficiencia energética en un ámbito muy importante como son las de las ciudades desde el punto de vista de sistemas y  entes consumidores y no productores de energía, con lo cual el ahorro y la eficiencia energética deberen erigirse en factores prioritarios y fundamentales exigibles a las viviendas. ¿Porqué no promover desde la Administración Local acciones que fomenten el ahorro energético y la sostenibilidad medioambiental?. Por ejemplo, rebaja del IBI a los edificios que instalen energía solar o que cambien el césped por otras especies más resistentes y frondosas, vías de iluminación natural,  cambio de alumbrado por otro más eficiente, etc. Al igual que se subvencionan la construcción de ascensores en edificios que carecen de ellos, o el cambio a electrodomésticos más eficientes, también se deberían subvencionar las reformas que impliquen medidas correctoras y ahorro energético en edificios de viviendas. 



Y si es verdad que en España no somos "sostenibles" desde el momento que se han ocupado y construido ingentes extensiones de suelo con efectos exclusivamente especulativos y teniendo en este país unos costes en energía y telecomunicaciones muy caros que no nos hacen nada competitivos en el contexto mundial, tenemos que entender que diseñar, construir y vivir con criterios de eficiencia energética no sólo es deseable sino imperiosamente necesario.

Otra historia son la conciencia y los hábitos personales de consumir, reciclar y derrochar desaforadamente, que dependen de cada uno. Sin duda vivir en una vivienda y un entorno racionalmente diseñados y energéticamente eficientes, repercute de manera muy directa en la salud y la economía particular del usuario y de toda una comunidad vecinal.

domingo, 29 de agosto de 2010

COLOSAL CHAPUZA EN LA AVENIDA JUAN CARLOS I




























Con ocasión de la construcción del carril-bici que recorrerá parte de la avenida Juan Carlos I, se está procediendo a realizar una remodelación de la citada avenida. La avenida Juan Carlos I, en su tramo comprendido desde el Museo del Bonsai hasta su finalización, es una avenida no residencial donde se ubican varios colegios, los juzgados y el polideportivo, y por lo tanto el tránsito es ocasional pero intenso a intervalos, siendo también un lugar de paseo habitual y muy frecuentado, al ser casi de paso obligado para los viandantes provenientes del centro y Oeste de Parla en dirección al Parque de las Comunidades. El pavimento, muy deteriorado, databa ya de hace varias décadas y los desalineados árboles de enorme porte que jalonan la avenida,  hacían urgente una remodelación. 





Cuando comenzaron las obras creí esperanzado que el resultado iba a ser positivo puesto que técnicamente no existía ninguna complejidad aparente: eliminar, ya sean cortándolos o trasplantándolos, los enormes árboles de la avenida, totalmente desalineados, y el resto de obstáculos en forma de postes y cableados antiguos, pues con la construcción del carril-bici, es espacio de la acera se reduce prácticamente a la mitad respecto a su anteriores dimensiones y, para las nuevas dimensiones, es necesario que el tramo de acerado resultante fuese diáfano. 





Pero desgraciadamente uno nunca deja de sorprenderse en esta ciudad tan surrealista que es Parla. He pasado esta semana por la avenida Juan Carlos I y juro solemnemente que no me creía lo que estaba viendo. El resultado es todo un monumento a los horrores urbanísticos más despiadados realizados con la nocturnidad, sigilo y alevosía que tradicionalmente proporcionan el vacacional mes de agosto. 





Al no proceder a la eliminación ni de los enormes y desalineados árboles ni de los antiguos postes con cables de electricidad y teléfono, la acera ha quedado reducida a proporciones minúsculas de uno o dos palmos laterales en muchos tramos, obligando a la permanente invasión del carril-bici por parte de los peatones en una especie de slalom o de sorteo de obstáculos en forma de árboles. En vez de eliminar los árboles se ha procedido a realizarles el correspondiente alcorque, ¡¡incluso a árboles ya secos y muertos!!. Alcorques y aceras que con el tiempo reventarán a causa de las raíces de los árboles, habrá que cortarlos por entonces, permanecerán años los tocones allí como así ha sucedido en otras partes de Parla y al final el enésimo despilfarro económico y monumento al espanto y horror urbanísticos. 





Lo que podía haber sido un estupendo y agradable paseo lineal se ha convertido en un monumento a la infamia urbanística y a la incompetencia. Ancianos, carritos, sillas de ruedas, gente con problemas de movilidad, etc., todos ellos ahora totalmente impedidos a pasear por la avenida y andar sorteando obstáculos en una acera por la que no puede pasar ni un anoréxico. ¿Qué clase de calle es esa que ni dos personas caminando en línea pueden ir a la par, obligándolas a esquivar continuamente esos troncos y postes?. Si se hubieran querido conservar los árboles con transplantar árbol en cepellón en otro lugar hubiera sido suficiente, y en todo caso estos árboles llevan casi cuarenta años allí plantados cuando aquella zona eran las afueras de Parla y han cumplido con creces su función. 





Señor alcalde, no venga con la hipócrita cantinela de amor a la Naturaleza ni milongas similares, que en ese caso se hubieran trasplantado los árboles con su cepellón a otra zona. Precisamente el Ayuntamiento de Parla, ese ente arrasador-despilfarrador que por Naturaleza entiende alcorques de adoquines, césped de plástico, parterres y enormes praderas de césped natural consumidoras de agua, carísimas palmeras tropicales, derroche millonario en flores de temporada y piedrecitas y cristalitos absurdos en espacios verdes insípidos, feos, desordenados y sin criterio práctico en su mayoría. 





Reto al alcalde a que presente con todo lujo de detalles la “remodelación” de esta avenida, a que invite a sus homólogos a ver el tipo de obras que se realizan en Parla. ¡Si es que cualquier persona con dos dedos de frente lo hubiera hecho infinitamente mejor!. ¡Ni un becario es capaz de hacer esta obscenidad constructiva!. ¿Qué quiere señor alcalde, que ahora todo esto dé la vuelta al mundo en esas presentaciones difundidas por internet donde se recogen disparatadas construcciones del Tercer Mundo que son auténticas chapuzas y disparates sin sentido?. Aquí en España, desgraciadamente, ya estamos acostumbrados a ver barbaridades arquitectónicas y urbanísticas de magnitud planetaria, pero le aseguro que si en cualquier otra ciudad de Holanda, Alemania, Francia, etc. se ejecuta esta “obra”, ahora mismo la concejala de urbanismo y el arquitecto firmante de ese proyecto deberían dimitir de sus cargos y dar explicaciones. ¿Y al jefe de obra también le parece normal?. ¿Quiénes son los responsables directamente implicados en esta barbarie urbana?. 





Que se ejecute la responsabilidad civil pertinente y se repare esta aberración. ¿O se licitará dentro de unos años la obra por segunda vez para pagar dos veces la reforma de esas aceras?. ¿Pero cómo es posible semejante disparate?. ¿Quién es la mente prodigiosa que autoriza esto?. ¿Parla está el siglo XXI o en la época de las cavernas?. 





Lo realizado en la avenida Juan Carlos I,  esa "remodelación" que constituye todo un monumento a la incompetencia, una burla a la ciudadanía, una birria dantesca, patética, ridícula y otra oportunidad perdida, y ya van demasiadas en Parla. Este parece el “pueblo de los malditos”, estigmatizado por un aura de falta de profesionalidad, ineficacia, chavacanería y vulgaridad, donde se perpetran colosales chapuzas con toda impunidad. 





Basta ya. Es intolerable, los parleños no nos merecemos esto.

sábado, 28 de agosto de 2010

AVISO A NAVEGANTES Y PLAGIADORES






He visto cómo algunos se dedican, sin mi permiso y sin consultarme
previamente, a “fusilar”, es decir un “copiar y pegar” literal, los textos e
imágenes de mi autoría que publico en este blog. La verdad es que es una
actitud de lo más zafia y burda que retrata de manera patética y rastrera a quien lo hace. En una palabra,
hay que ser muy cutre.










En todo caso, quienes deseen incorporar o copiar textos o imágenes
deben solicitarme previamente permiso y, como es preceptivo, en caso de concedérselo deben citar la fuente de la que procede,
pues para quienes lo desconozcan dichos textos e imágenes están protegidos por los derechos de autor
derivados de la Ley de Propiedad Intelectual.










Por lo tanto, en lo sucesivo emplazo a quienes deseen reproducir textos
o imágenes de este blog, a pedirme la correspondiente autorización, bajo
responsabilidad de tomar las pertinentes acciones legales en caso de plagio sin
mi autorización.











viernes, 20 de agosto de 2010

FIESTAS DE PARLA: EL GRAN DESPILFARRO










La llegada del mes de septiembre significa para muchos el final del periodo veraniego y la vuelta a la rutina escolar, laboral y, en definitiva, existencial. Indudablemente los veranos actuales nada tienen que ver con los de hace veinte o treinta años, cuando las ciudades madrileñas se quedaban totalmente vacías de coches y de gente y todas las familias pasaban el largo y cálido verano, principalmente, en los pueblos de origen de sus ancestros. 





En la actualidad, como tantos otros hábitos de vida, eso ha cambiado casi por completo, tanto por los destinos vacacionales tan diversos como por el tiempo fraccionado en una semana, fines de semana o cortos periodos de días. Por ello, ahora lo de “veranear en el pueblo” es algo propio de la serie televisiva “Cuéntame”, un recuerdo de los que vivimos muchos “veranos azules” al tiempo que las costas españolas se iban degradando brutalmente a golpe de asfalto, ladrillo y blanqueamientos de dinero. 





Tras esta nostálgica introducción, retomo las alusiones al mes de septiembre, que en las ciudades madrileñas tiene connotaciones de prolongación vacacional con motivos de la celebración de las respectivas fiestas patronales de cada municipio. En el fondo ese periodo festivo sirve para vivir realmente el verano en la propia ciudad. 






En nuestro caso, se acercan un año más las fiestas de Parla. Prácticamente todos los Ayuntamientos de todos los colores y tendencias políticas han reducido drásticamente la partida destinada a las fiestas patronales, básicamente en lo relativo a conciertos musicales y festejos taurinos. Ayuntamientos mucho más solventes y prósperos que el de Parla, tanto grandes ciudades como pequeños y medianos municipios, han recortado drásticamente sus presupuestos para las fiestas de este año, en el caso de los conciertos musicales, reduciendo al mínimo el número de famosos grupos y cantantes contratados y dando paso a grupos más noveles, no tan conocidos popularmente e infinitamente más económicos de contratar. Una manifiesta austeridad en todos los municipios acorde con los tiempos que corren. 





Pero como narraba la introducción de los cómics de Astérix: ¿en todos?. ¡¡¡No!!! ¡Existe uno llamado Parla donde, un año más, el despilfarro a manos llenas vuelve a caracterizar las fiestas patronales!. 





Pues efectivamente una vez más Parla vuelve a dar la nota, negativa como casi siempre, y el Ayuntamiento tira la casa por la ventana en la contratación de artistas musicales de elevadísimo caché y los primeras espadas taurinos de más renombre. Seremos los más pobres, con menor renta per cápita y con más parados de toda la Comunidad de Madrid, pero hay que ser espléndidos para que Bustamante, Melendi, Lolita, los intermediarios y compañía se llenen los bolsillos con el dinero de los parleños. Eso sí, al año que viene otro subidón del IBI y nuestro Ayuntamiento nos trae a Alejandro Sanz y Julio Iglesias para que disfruten “gratis” todos los parleños.







Claro que está muy bien poder asistir gratis a los conciertos de relevantes estrellas nacionales de la canción. No es cuestión de gustos, aunque a Parla vinieran Pink Floyd, U2 o Bruce Springsteen y la entrada fuera gratis, me parecería una aberración, porque la presunta gratuidad final para el espectador no es tal y camufla un despilfarro tremendo y descerebrado en algo de lo más banal y ocioso como es un concierto musical.

En muchos municipios desde siempre se ha optado por poner un precio barato, diez o quince euros a las entradas de los conciertos musicales de las fiestas, lo cual es más lógico y sensato porque está al alcance de cualquier bolsillo y no erosiona las arcas públicas. 






Alguno dirá que a él no le gusta leer y sin embargo tiene que pagar proporcionalmente los gastos originados por las dos bibliotecas de Parla. O que nunca ha llamado a los bomberos de Parla y también tiene que pagarlos. O que nunca va a los parques y tiene que pagar a los jardineros. Y así con otras muchas cuestiones relativas a la vida de una ciudad. Vamos a ver, para los cortos de mente y analfabetos funcionales, son cuestiones que no tienen nada que ver y teniendo en cuenta las carencias tan enormes que tenemos en Parla, resulta bochornoso y sonrojante comprobar que en una semana de fiestas se ha gastado una exagerada cantidad de dinero que daría mucho de sí si fuera invertido en los distintos servicios públicos, reducir la morosidad municipal de los impagos a empresas, arreglar calles, polideportivos, mejorar la seguridad, y mil y una cuestiones más de las necesidades diarias del municipio. 





Con el asunto de los conciertos y las corridas taurinas como telón de fondo, se pone también de relieve que el programa de las fiestas de Parla, al igual que todos los años, es rancio, escaso, raquítico, pobre, insípido. Se limita a los costosísimos conciertos, un par de procesiones, encierros, corridas y cuatro cosas más. 





No todo se basa en no mover un dedo ni esforzarse en organizar unas fiestas de verdad y contratar a cuatro cantantes famosos a golpe de talonario.
Hay que apostar por un modelo de fiestas más participativas, originales y creativas. Más actividades deportivas como carreras de bicicleta de montaña, de atletismo, maratón de fútbol sala, concursos de fotografía y pintura rápida, actividades vecinales, concursos gastronómicos a nivel popular, potenciar las fiestas a nivel de los barrios, implicar a los niños y jóvenes en actividades lúdicas, etc. Y muchas más posibilidades innovadoras y dinamizadoras que exigen dedicación y entrega para que las fiestas resulten más abiertas, participativas y baratas. 





Pero en Parla muchas de las asociaciones de esa difusa maraña de organizaciones satélite del Ayuntamiento sólo existen a la hora de poner el cazo para coger el dinero público y a cambio ser dóciles, fieles y serviles con quien les subvenciona. Ejemplo de ello es que en las pasadas Fiestas del Agua celebradas en junio, se organizaron unas comidas populares en algunos barrios pero no a cargo de los vecinos ni de las asociaciones, sino de empresas de hostelería contratadas por el Ayuntamiento. Sí, la paella estaba muy buena, pero mejor si se implican los vecinos y las asociaciones y no una empresa privada pagada con la chequera municipal. 





No es ético ni moral continuar con esta dinámica derrochadora que caracteriza año tras año a las fiestas de Parla. Más coherencia, sentido común y sensatez.

lunes, 12 de julio de 2010

ÉXITO DE LA RUTA NOCTURNA EN BICICLETA











La pasada noche del sábado nueve de julio tuvo lugar en Parla
la convocatoria de una original propuesta sobre dos ruedas: una ruta nocturna
por las calles de Parla. Con un recorrido circular de aproximadamente una hora
de duración, algo más de un centenar de entusiastas ciclistas de todas las
edades se congregó en el punto de salida, junto al campo municipal de fútbol,
procediéndose a entregar una camiseta de regalo a cada uno de los participantes.
Entre los asistentes resultaba una incógnita saber cuántas personas se
congregarían allí para participar en la marcha, pero el nutrido grupo de
participantes resultante se tradujo en un éxito de convocatoria para esta pionera
iniciativa.









La organización corría a cargo del Club Ciclista Roselin, con la
colaboración de efectivos de la policía local y protección civil. Un coche de
policía iba abriendo el camino, a la vez que miembos de la organización se
encargaban de cortar con agilidad las calles laterales al paso del pelotón
ciclista y hacer que la marcha fuese fluida. 




Era una noche tórrida, las
terrazas de los bares estaban a rebosar y contemplaban con cierta incredulidad
el paso de los ciclistas. Sin duda se obtiene una perspectiva distinta y nada usual al tener el privilegio de poder
transitar de noche y con toda seguridad por las avenidas y calles destinadas habitualmente a
los vehículos de motor. 





Una gran iniciativa que es de esperar tenga continuidad
y vuelva a repetirse en algún momento más.

miércoles, 9 de junio de 2010

A VUELTAS CON EL IBI: EL "SABLAZO" DE 2010












Sorpresa
e indignación mayúsculas las que nos hemos llevado este año los parleños cuando
hemos abierto el recibo del IBI 2010 y hemos visto el importe a pagar. Era algo
ya sabido de antemano que sin embargo los promotores  municipales,  en su hipocresía, se
encargaban de negar y maquillar y a quienes lo vaticinamos pocos nos creían.
Desgraciadamente las peores expectativas se han confirmado.

















La
realidad es cruel, pues aunque la cuantía del recibo que hemos abonado este año
es bastante elevada, sumado en su totalidad la cifra global del IBI recaudado
en Parla no da para demasiadas inversiones ni siquiera gastos corrientes.
Multiplicando el número de viviendas por su correspondiente cifra del IBI, el
resultado equivale solamente a una pequeña parte del presupuesto municipal,
pero al ser un tributo que grava de manera directa al ciudadano, se tiene una
negativa percepción del mismo.









También
es cierto que este año el Ayuntamiento de Parla ha mantenido estable el tipo de
gravamen  en el 0.58, que parece una
minucia comparado con el extorsionador 0.797 que en el año 2000 se llegó a
pagar cuando gobernaba Tomás Gómez.









Lo
que realmente ha sucedido es que se ha producido a nivel nacional una
actualización al alza del valor catastral por parte de la autoridad competente,
en este caso el Ministerio de Economía y Hacienda. 





Os preguntaréis:
¿Actualización al alza del valor catastral con la depreciación inmobiliaria que
padecemos desde hace un par de años?, ¿Revisión de qué?. Suena a humor negro
teniendo en cuenta que estamos hablando de Parla, el municipio con el valor del
suelo más barato de toda del área metropolitana y de gran parte la Comunidad de
Madrid. No sólo eso, en consonancia con un panorama económico muy negativo, el
descenso de estos últimos años en el precio de las viviendas ha sido
especialmente pronunciado en Parla, en el sentido de un abismo. “Zulillos”
cochambrosos del centro de Parla por los que se llegaron a pedir hasta 200.000
euros en los años gloriosos de la burbuja inmobiliaria, están ahora intentando
ser vendidos por la mitad de esa cifra, a la vez que proliferan más y más
carteles de venta y alquiler de viviendas.











El
gran problema de Parla es reiteradamente el que se arrastra de manera crónica
como una pesada cruz que desangra al municipio: La ausencia de grandes empresas
y de una sólida y dinámica estructura empresarial e industrial que contribuyan
impositivamente a las arcas municipales, aparte de otras cuestiones
fundamentales como paliar el brutal desempleo o la pésima gestión y el
despilfarro del dinero municipal en temas muy relevantes. Pero los parleños
acaban creyendo que todas las carencias de las que adolece el municipio no
justifican en modo alguno el recibo del IBI a pagar. 







Muchos
parleños ya han salido del cascarón y saben que hay vida más allá de los
límites del término municipal. En Parla ha existido cierta atmósfera endogámica
y permanente niebla que hacía creer que estábamos solos en el universo. La
indignación se hace palpable cuando uno realiza esa sencilla comparación entre
lo que paga y lo que recibe a cambio y lo que pagan y reciben a cambio en otros
municipios. El caso de Parla es flagrante y decepcionante en el sentido de que
estamos entre los que  más pagamos y los
que menos inversiones disfrutamos.





Este “sablazo” del IBI en Parla, en el fondo es uno
más de los gravámenes con los que el desgobierno de nuestro Gran Timonel
zapateril y sus secuaces quieren darle un vuelco al sistema impositivo, porque
entre otras cosas ven claro que una subida del IBI puede resolver problemas en
muchos frentes, o más que problemas inyectar liquidez en un sistema económico
ávido de dinero calentito. 


Craso error, pues con los recortes sociales y
salariales decretados y el incremento desmedido e irresponsable de todos los
impuestos lo único que se logra es desvalijar y empobrecer a la sociedad,
estrangular el consumo y todo el sistema productivo y que  el cada vez más escaso dinero no circule ni
se invierta a tenor de las apocalípticas expectativas, abocando a la depauperación
y al estancamiento económico y social a todo el país. En Parla pues a lo
nuestro, seguiremos pagando como ricos para recibir a cambio servicios de
tercera división.

jueves, 27 de mayo de 2010

VIVIR Y MORIR EN PARLA, 31 AÑOS DESPUÉS















Mirando de casualidad en la hemeroteca personal, me he topado con un ejemplar de la ya desaparecida revista Triunfo, un semanario mítico cuyos años de esplendor tuvieron lugar a caballo entre la última etapa de la dictadura y los primeros años de la democracia, erigiéndose en todo un hito del periodismo y la libertad de prensa en España. 

En uno de sus números, concretamente el editado el 17 de marzo de 1979, nuestro municipio ocupa por completo la portada y en sus páginas interiores, un artículo estremecedor que describe con minuciosidad cómo era Parla en aquel momento, hace ya treinta y un largos años. 


Los que vivimos aquella época lo sabemos de primera mano, cuando Parla era lo más parecido al Averno y no merecía ni el calificativo de ciudad, limitándose a ser un asentamiento donde llegaban las personas más humildes que no podían costearse una vivienda en ninguna otra ciudad de la perifera madrileña. 

Una ciudad llena de caóticos bloques con las viviendas más baratas de Madrid y un anárquico viario, sin aceras, con calles llenas de barro, cortes de luz y agua constantes, corralones por donde deambulaban siniestros delincuentes y zombis drogadictos que convertían las calles parleñas en un dantesco y peligroso escenario, un desempleo brutal, sin empresas de entidad implantadas,  sin apenas escuelas, un pequeño consultorio médico, ausencia de infraestructuras de todo tipo, etc. Diez años antes los norteamericanos habían puesto el pie en la Luna, pero la Parla de 1979 era un mundo aparte ajeno al progreso.
 

La palabra tercermundista que mucha gente usa tan ligeramente para describir con indignación muchas carencias de la Parla actual, se queda corta si nos trasladamos a aquella época pretérita. 


Pero lo verdaderamente gravísimo y preocupante es que tras treinta y un años en los que tanto ha cambiado y prosperado social y económicamente España, y gran parte del mundo, estremece leer en el artículo de la revista Triunfo cómo muchas de las carencias y los problemas que tenía Parla en 1979 siguen hoy en día constituyendo el pan nuestro de cada día, agravados con otros nuevos como los grandes despilfarros de todos estos años, el aberrante nepotismo municipal, improvisaciones en todos los aspectos, zafios y obsoletos planteamientos y planeamiento urbanísticos, escaso rigor en aplicar las ordenanzas en muchos casos siempre desfasadas y un largo etcétera de despropósitos que resumen el haber dejado pasar muchas oportunidades de las que se han acabado beneficiando las localidades vecinas.


A los consabidos problemas "de la casa" se ha unido la masiva llegada de inmigrantes al calor de las viviendas más baratas de toda la Comunidad de Madrid y la devastación social, comercial y humana de prácticamente toda la zona centro de Parla hasta convertirse en esa especie de ghetto que es a día de hoy, no sólo esa zona sino muchos barrios de Parla en los que infinidad de okupas se ha nquedado a vivir con todo gratis.

Han gobernado España tres partidos distintos, la Comunidad de Madrid ha sido gobernada en largas etapas tanto por el PSOE como por el PP,............pero en Parla siguen los mismos que estaban en 1979 y no ha habido ninguna alternancia ni alternativa.

Tampoco eso deberiera suponer a priori nada reseñable teniendo en cuenta que en la mayoría de las ciudades del sur de Madrid, ha gobernado mayoritariamente el PSOE durante todos estos años y sin embargo esas ciudades sí que han prosperado enormemente, siendo Parla el garbanzo negro. 



Si Parla tiene hoy tantísimos problemas no es de casualidad. A lo largo de estas tres últimas décadas ha sido una siembra constante de profunda insolvencia institucional, miseria moral, desidia, ideologización y un desbarajuste tremendo en muchos aspectos de la vida municipal, que han repercutido de manera rotundamente negativa en la imposibilidad e incapacidad para resolver unos problemas estructurales que en casi todos los municipios de nuestro entorno son ya parte de un remoto pasado, pero que en Parla son motivo de actuales y perpetuas reivindicaciones que desesperadamente caen en saco roto a tenor de lo que nos han deparado estas últimas décadas. Cuando los demás municipios ya han llegado y están de vuelta, en Parla se acaba de tomar la salida. 


Cada día, cuando al arrancar el coche y encontrarme con el atasco perpetuo para salir de Parla, sintonizo la radio y la DGT informa, de lunes a viernes, que hay retenciones en Parla, como todos los días. Lógico, porque la población parleña se ha triplicado desde que construyeron aquellos accesos, que siguen siendo los mismos que hace veinte años. Ya al enfilar la ruinosa y destartalada salida de Parla norte aún me pregunto si estamos en 1979 o en 2010. 


Lo que no pertenece a 1979 y sí se ha actualizado hasta llegar al nivel de atraco masivo son los aberrantes y expoliadores impuestos que se pagan en Parla a cambio de una ciudad atrasada y empobrecida con unas carencias e instalaciones más propias deterioradas y en lamentable estado.

domingo, 16 de mayo de 2010

HA CERRADO EL EROSKI CENTER DE PARLA













Parece que, de unos meses a esta parte, asistimos en Parla
a un desbocado  y virulento cierre de los escasos negocios y empresas con una mínima relevancia a
nivel local.









La semana pasada ha cerrado definitivamente el Eroski
Center de Parla, situado en la avenida del Leguario, junto a un Mercadona y
otros locales que construyeron posteriormente. Mencionar que en uno de esos
locales de esa especie de minicentro comercial abierto donde se ubica el
Mercadona, había un restaurante chino llamado “WOK”, que ya hace un tiempo que
también cerró. Una vez cerrado el restaurante chino, únicamente un solitario
bar subsiste  rodeado de locales vacíos
que permanecen sin ser alquilados ni vendidos y que, por la disposición
estructural de ese pequeño complejo comercial y la ubicación zonal, tienen muy
difícil salida al mercado y simplemente hay que ver que son objeto del
vandalismo durante las horas que permanecen cerrados, pues el lugar es bastante
solitario fuera de las horas de apertura.















Lo que ha sucedido con el Eroski
de Parla es gran medida, un ejemplo de pésima o nula planificación de la
zonificación de los espacios comerciales. Haciendo memoria, este supermercado
fue inaugurado en marzo del año 2006, así que su corta vida activa ha
finalizado al cuarto año de existencia. En aquel momento era el único
supermercado de grandes dimensiones que existía en esa zona de Parla, dando
directamente servicio por su cercanía a los barrios del  Leguario Sur y Fuentebella. Su ubicación
junto a la avenida hacía que una potencial clientela de Parla-Este también se
desplazará hasta allí porque en aquellas fechas se carecía de supermercados en
el barrio, hasta que dos años después se implantaron un Aldi y un Mercadona.









También a los dos años, junto al
propio Eroski y pegado pared con pared se construyó el citado minicentro
comercial donde se implantó un Mercadona, momento en el cual empezó el
menguante punto y final del Eroski y su sentencia de defunción.









El primer gran error fue el
fraccionamiento de todo ese espacio comercial del Leguario en tres parcelas
independientes (dos supermercados, locales sueltos y un edificio de oficinas recientemente terminado), y sin interconexión entre ellas. Por parte del
Ayuntamiento de Parla se debería haber optado, en vez de construcciones
aisladas y abiertas al viario, por promover una estructura parcelaria unitaria
aglutinada en un solo edificio multifuncional, con un cierre perimetral que
impidiera por seguridad el acceso fuera de las horas de apertura y que
aglutinara un uso mixto terciario y residencial o únicamente terciario
comercial y oficinas con un único supermercado grande, algunas viviendas, oficinas
y un aparcamiento subterráneo que diera servicio a todos ellos.















Y el segundo gran error fue
precisamente la concesión de sendas licencias para instalar dos supermercados
pared con pared. Porque permitir que se instalen juntos dos supermercados que
venden exactamente lo mismo, aparte de ser un disparate sin sentido, acaba a
medio plazo perjudicando siempre a uno de los dos, como ha sucedido en este
caso. Se podría haber considerado la instalación del Mercadona o la empresa que
fuera, en otra zona de Parla más apropiada y necesitada de este tipo de
comercio.









Es otra más de esas surrealistas
e improvisadas ocurrencias que no acontecen ni en Lepe, sólo en Parla.















La misma situación anómala se
repite con los tres supermercados situados en el acceso de Parla Centro, junto
a la avenida de las Lagunas. Cohabitan en el mismo espacio un Miró, un
McDonald´s , un Carrefour (antiguo Caprabo), un Mercadona y, separado por la
rotonda hay un Lidl, aunque en este caso se benefician de su situación junto al
acceso a la A-42.









Aunque este espacio comercial ya
cuenta con más de una década a sus espaldas, también en su momento se debió
promover, en vez de cuatro insulsos edificios prefabricados e independientes,
un espacio comercial compacto y unitario de mayor calidad y funcionalidad con
un recinto cerrado y aparcamientos subterráneos, que aportara mayor seguridad a
clientes, vecinos de la zona y, sobre todo, a las propias empresas, con la
posibilidad de que los clientes se movieran a uno u otro establecimiento de
manera más fácil y ágil, redundando en un mayor valor añadido para los
establecimientos implantados.













Ya finalizando y como resumen, al margen de políticas comerciales
particulares de cada enseña comercial, el R.I.P/D.E.P. para el Eroski Center de
Parla  ha sido en gran medida el
resultado de un cúmulo de decisiones de planificación erróneas y mal enfocadas
en su génesis por parte de la autoridad municipal competente.

domingo, 9 de mayo de 2010

PARLA - PINTO, GALAXIAS MUY DISTANTES





Un lector ha insertado su opinión en el siguiente enlace, https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6611908209800401406&postID=1625701861198636531 , haciendo una alusión comparativa con el municipio de Pinto y como mi respuesta es más larga de la capacidad admitida por  el sistema, paso a responderle a continuación.








Totalmente de acuerdo contigo. Pese a su cercanía geográfica, Pinto está como en otra galaxia comparado con Parla y justamente es uno de los espejos en los que hay que mirarse, no hay que irse más lejos. Haciendo un símil, Pinto juega en la "Liga de las Estrellas" de las ciudades prósperas mientras que Parla aún transita por la "tercera división urbana". Un vistazo a la abismal diferencia respecto a la renta per cápita no deja lugar a dudas: Pinto  33.708 euros, por habitante, Parla 11.811 euros por habitante (Fuente:Indicador Renta Bruta Disponible 2007 Comunidad de Madrid). Con eso se dice prácticamente todo.









Recalcar que Pinto (44.000 habitantes) tiene tres veces menos población que Parla (133.000 habitantes), lo cual constituye un agravio comparativo rotundo. ¿Cómo es posible que un municipio tres veces más pequeño que Parla y que está al lado, tenga unas infraestructuras impresionantes y de nivel europeo: su centro comercial, cines, su gran teatro, el precioso parque Juan Carlos I, el enorme pabellón polideportivo, la limpieza de las calles, la armonía visual del entorno urbano en general, su pujanza económica, etc.




¿Qué ha pasado en Parla para que el municipio de al lado que es tres veces más pequeño tenga unas infraestructuras mucho mejores que las nuestras?.









La calidad de su urbanismo y el estado de la ciudad lo convierten en un auténtico paradigma del buen hacer urbanístico que entronca con un gran desarrollo humano y social. A nivel asociativo, hay un sólido entramado de fuertes asociaciones de toda índole: culturales, deportivas, lúdicas, etc. muy arraigadas en la vida de la ciudad.




Existe en Pinto una oferta educativa equilibrada entre la enseñanza privada-concertada y la pública, mientras que Parla ostenta los récords de fracaso escolar en la Comunidad de Madrid.





Otro ejemplo, en los jardines de Pinto no verás nunca el derroche ingente en flores y personal de jardines entregados a este efímero menester floral que desde hace muchos años se viene produciendo en Parla cuando en cualquier ciudad ya optan por plantas arbustivas que no requieran casi ni de riegos ni de cuidados y resistentes al trasiego diario de parte de los ciudadanos que  suelen ensañarse con la frágil vegetación.









Tampoco verás en Pinto las ingentes cantidades de basuras y escombros que jalonan los campos parleños.









Simplemente en un paseo por las calles pinteñas se aprecia otro tipo de gente y de ambiente radicalmente distintos a lo que se suele ver en las calles de Parla. 







Y nada más tangible que la enorme diferencia en el precio del metro cuadrado en uno y otro municipio, pese a estar a la misma distancia de Madrid, que es uno de los parámetros que ayuda a definir el precio del suelo.









No valen excusas políticas. En Pinto, en los últimos 30 años, salvo por unos meses, siempre ha gobernado el PSOE, al igual que en Parla. No sólo eso, la vida política de Pinto ha sido siempre muy turbulenta, desde el numerosas veces imputado ex-alcalde Antonio Fernández, el condenado e inhabilitado concejal de urbanismo de IU Carlos Penit, el tránsfuga Reyes Maestre, etc. Auténticos escándalos que han salpicado con gran frecuencia la política pinteña.







¿Qué sucede entonces?. Que pese a todo, desde siempre en Ayuntamiento de Pinto se  ha apoyado en muy buenos profesionales y a la vez ha sido muy riguroso y exigente en todo lo referente a los temas urbanísticos, haciendo cumplir la disciplina legal, aceptando sólo proyectos de mucha calidad e introduciendo modificaciones a los mismos para que estén integrados en la normativa vigente y en el entorno circundante, todo en las antípodas de la absoluta ley de la selva que impera en las calles y edificios de Parla, de donde salen parabólicas de los ladrillos, aires acondicionados, canalizaciones, tubos, cables, cada uno pone la persiana del color que le viene en gana, los toldos, los cerramientos sin ningún criterio estético, cartelería comercial chavacana y anárquica y, en definitiva, contribuyendo a ese tercermundismo visual y estético que enseguida te impacta cuando levantas la vista en la mayoría de las calles de Parla. Hasta gran parte de los edificios nuevos son de gran vulgaridad arquitectónica como ocurre en un importante porcentaje de los de Parla-Este o el resto de desarrollos parleños. Edificios nuevos ya masacrados  en sus fachadas con todos los horrores estéticos que ya eran conocidos: máquinas de aire acondicionado, garrafas, tubos, canalizaciones, pérgolas,  parabólicas, mosquiteras, y lo que a cada propietario le dé la gana. Y han seguido permiténdose con toda impunidad. ¿Por qué?.







Es un suma y sigue de despropósitos,  desidia, inoperancia y nula profesionalidad, que al final acaba por pasar factura en todos los órdenes de la vida de una ciudad, como le está pasando a Parla. En un mundo tan competitivo en el que la excelencia prima sobre todas las cosas y la inversión es muy sensible para cambiar de ubicación, no se pueden permitir los horrores urbanísticos y disciplinarios que en Parla llevan casi 30 años permitiéndose.




Ilimitados disparates desde las palmeras, las veladas de boxeo, al césped artificial, a la desastrosa rotonda del hospital, a la constante rectificación del viario nada más recepcionarlo en obra nueva, eternos parcheados de todo, los efímeros caballos de la policía, gastos en publicidad y autobombo, obras mal recepcionadas, señalizaciones viarias carentes de unidad estética  ni economía de materiales, parques y zonas verdes en estado lamentable por falta de criterio en su diseño ni en su gestión, casi todos los servicios municipales totalmente privatizados, desmesurado enchufismo, etc. La lista es infinita.











Cada vez que se cruza en coche el paso bajo la R-4 y las vías del AVE, para pasar de Parla a Pinto, es que cambia todo de repente. Ya te recibe una rotonda bien ajardinada que no precisa mantenimiento, un polígono industrial perfectamente trazado, limpio y arbolado incluso antes de que se implantes las primeras empresas, grandes empresas instaladas en el municipio, y ya cuando accedes a la propia ciudad de Pinto bajo el paso de la línea férrea, es que no dejas de frotarte lo ojos de lo racionalmente que están allí planteadas todas las cuestiones referentes a la organización municipal y la convivencia ciudadana y lo bien que en general funciona la ciudad.









Particularmente creo que Pinto es sin duda, uno de los mejores municipios de toda España. Como he citado, es un espejo donde mirarse, pero Parla se ha pasado mucho tiempo de espaldas al progreso. 



Nada más simbólico que el hecho de que gran parte de los parleños acuden el día de su boda al parque Juan Carlos I de Pinto a hacerse sus fotografías y vídeos, síntoma inequívoco de que hasta los propios parleños reconocen que en cuanto a encanto paisajístico, no hay ningún lugar similar en Parla.












lunes, 3 de mayo de 2010

CERRADOS EL APARTAHOTEL "VILLA DE PARLA" Y EL RESTAURANTE "ALLEGRO"











Como no hay dos sin tres, hace un par de semanas me hacía
eco del cierre del hotel “Ciudad de Parla”, pero en esta cascada de
acontecimientos nefastos que sacuden a Parla constantemente hay que mencionar
al siguiente hito caído, el apartahotel “Villa de Parla”, situado en la calle
Rigoberta Menchú. Efectivamente, el apartahotel ha cesado su actividad y ha
colgado el cartel de cerrado hace escasamente dos semanas. No sólo eso, sino
que el restaurante “Allegro”, ubicado en la planta baja del hotel, también ha
cerrado al mismo tiempo. 





Para quienes no lo conocieran, se trataba del mejor
restaurante que había existido jamás en Parla, un establecimiento de cocina
creativa y precios elevados que obviamente estaba fuera de lugar por la
ubicación geográfica tan poco apropiada en la que se hallaba. He de confesar
que siempre me resultó un misterio cómo podría ir manteniéndose a flote dicho
restaurante porque el entorno social y demográfico circundante distaba años luz
de constituir una potencial clientela del establecimiento.







Lógico puesto que la actividad económica en Parla es de tan escasas envergadura  y especialización que no genera por sí misma ninguna dinámica más allá del mero abastecimiento poblacional de bienes y servicios más básicos. En este panorama tan desolador poca clientela podía tener este hotel.



Sin duda una muy mala noticia, no
sólo por la pérdida de empleos, actividad y vida de barrio que generaba, algo
de lo que desgraciadamente en Parla ya nadie se sorprende por ser demasiado
habitual. También se traduce este cierre en que se reduce a un único
establecimiento hotelero los existentes en Parla y sólo queda el NH Parla,
rebajado de categoría recientemente por la propia empresa propietaria a NH
Express.





La crisis en Parla no tiene sólo un carácter episódico, sino que se
trata de una crisis rotunda e integral, de una enorme enjundia que está
corroyendo y condenando, hasta perder el resuello, a toda una sociedad y una ciudad escasamente
competitivas en un mundo global del que Parla lleva décadas fuera de juego.

lunes, 19 de abril de 2010

ANATOMÍA DE LA INCULTURA EN PARLA















El pasado sábado, en el marco del
ciclo de teatro “Parla en Clásico”, se representó en el Teatro Jaime Salom el
espectáculo juglaresco-narrativo
“Lorenza Malandanza”, interpretado
magníficamente por la locuaz, rutilante y simpática actriz salmantina
Eugenia Manzanera y
que ya había tenido su puesta de largo en el legendario y famoso Festival de
Almagro, entre otros festivales clásicos. En resumen, una gran oportunidad de
asistir a un entretenido e histórico evento al módico precio de cuatro
euros. Vamos, un regalo en toda regla.
En esas circunstancias tan favorables para el público, el teatro debería haber
estado a rebosar y haberse agotado las entradas. Eso dice la teoría en
cualquier ciudad o pueblo “normal”. 





Pero Parla sigue siendo un mundo aparte, un
microcosmos sumido en un limbo decadente y con unos datos socio-económicos muy
preocupantes y escalofriantes, quizás más profundos y desgarradores que los que
las demoledoras estadísticas se empeñan en mostrar una y otra vez, situándonos
a la cola de todo lo que signifique progreso.





Volvamos al teatro, regresemos a
ese vergonzoso vacío que se encontró Eugenia Manzanera actuando ante cuarenta
personas. Sí, cuarenta personas. La anatomía de ese primer instante por parte
de la actriz debió de ser de lapidaria incredulidad. Por la mente de la actriz
imagino que se pasaría algo así como: 
¿porqué sorprenderme?; ¡qué me iba a esperar, si es que vengo a actuar a
Parla!. 





El Teatro Jaime Salom, que tiene un aforo cercano a las trescientas
localidades, ya de por sí pequeño para un municipio con el número de habitantes
de Parla, se revela en realidad más que suficiente para la escasa demanda
cultural existente en Parla, donde está claro que la cultura es algo que la
mayoría de la población no considera necesaria, así que en la lista de
prioridades vitales de una grandísima parte de los parleños, la cultura ni
existe. Increíble en una ciudad de 132.000 habitantes. El panorama es muy
triste pero suficientemente revelador. 





Siendo testigo de esta triste vivencia
llego a la rápida conclusión de que en Parla la cultura interesa poco o a muy
pocos. Y lo comprendo, es fácilmente descifrable. Un gran porcentaje de la población  parleña, que se halla en un estadio inferior a otras sociedades más evolucionadas, en gran
parte vive en la precariedad y bastante tiene con cubrir sus necesidades más
básicas,  como pagar sus recibos, comer,
vestirse y buscar un trabajo en precarias condiciones, así que lo último que se le pasa
por la cabeza a esas personas es leer un libro, asistir al teatro o a una exposición. Por
cierto que en la Casa de la Cultura ahora mismo hay una sobre el arte gráfico
en las portadas de los discos de la movida madrileña. 





Pero poniendo punto y
final, la imagen del teatro casi vacío vale más que todas las palabras que se
pudieran escribir al respecto.

domingo, 11 de abril de 2010

CERRADO EL HOTEL CIUDAD DE PARLA








El hotel Ciudad de Parla y el edificio anexo de los salones de boda, hace un mes que han cerrado sus puertas y han cesado su actividad. Una mala noticia económica en Parla; otra más. 






Desde hace muchos años el hotel Ciudad de Parla era la señal de identidad más visible, por ser la primera imagen que uno se encontraba, al entrar o salir de Parla por la entrada Norte. Ejercía de faro imaginario por su estratégica ubicación y ahora que ha cesado su actividad, un aire fantasmal recorre todo su emplazamiento, pues a excepción de la gasolinera que hay junto al hotel, el resto del entorno es de lo más lúgubre y degradado, naves derruidas, otras cerradas, escombros, basura, etc.
El hotel, que fue el primer establecimiento hotelero de Parla, venía languideciendo de unos años a esta parte y ya en los últimos tiempos las instalaciones del hotel se ofertaban al mejor postor y eran sede habitual de reuniones de cooperativas vecinales, demostraciones comerciales para los ancianos, etc.
Es cierto que su emplazamiento era excelente, justo en ese cruce de caminos en el que se encuentra. Una buena ubicación para llegar en coche pero en el epicentro de un entorno circundante muy degradado. Hace un par de años cerró el supermercado Plus que había en la parte delantera del edificio, así que ya a nadie se le ocurría ir caminando por aquella zona. 





Que existan hoteles en municipios periféricos como Parla, Leganés, Getafe, etc. no obedece ni mucho menos a su atractivo turístico, sino exclusivamente a su actividad económica. Ahora mismo mientras que en Parla sólo permanecen dos pequeños hoteles abiertos, el NH Parla y el Apartahotel Villa de Parla, fijándose en nuestros municipios vecinos, hay en funcionamiento siete hoteles en Pinto, nueve hoteles en Fuenlabrada y otros nueve hoteles en Getafe. Es volver a los tópicos de siempre pero la realidad de la fragilidad y nula existencia de un sólido tejido económico condenan eternamente a Parla a una continua debacle socio-económica y a la absoluta depauperación.